Bangkok, Tailandia.- Un convoy de ayuda humanitaria destinada a las víctimas del ciclón Nargis en Birmania fue atacado y saqueado por miembros de una organización paramilitar afín al régimen, y que participó en la represión de las protestas del pasado septiembre.
Armados con porras y cuchillos, varios integrantes de "Swan Ar Shin", una "milicia patriótica" financiada por la Junta Militar, asaltaron los vehículos de una ONG no identificada y se apropiaron de parte del arroz que iban a repartir a los damnificados.

Testigos citados hoy por la publicación disidente "The Irrawaddy" indicaron que el suceso tuvo lugar hace dos días en el municipio de Thanlyin, al sur de Rangún, la mayor ciudad del país.

Los matones no se llevaron todo el alimento, pues quisieron dejar un poco para la Asociación para el Desarrollo y Solidaridad de la Unión (USDA), la milicia proguberamental más relevante y que desea convertirse en partido político para presentarse a las elecciones que el Gobierno birmano ha anunciado para 2010.

Un cooperante afirmó que deben pedir permiso y entregar parte de los víveres al USDA si quieren acceder a las zonas afectadas.

La USDA, una milicia de unos 24 millones de afiliados auspiciada por la Junta Militar, es empleada por ésta para intimidar a opositores y colaboró activamente en la represión de las protestas a favor de la democracia del pasado septiembre.

Sus miembros patrullan las calles de las principales ciudades del país, armados con porras y varas para golpear a monjes, estudiantes u otros activistas, y habitualmente organizan actos "espontáneos" de respaldo al régimen.

En 2003, varios de sus militantes participaron en un ataque contra la caravana de la líder opositora Aung San Suu Kyi, un suceso que causó más de cien muertos y llevó a la Junta Militar a poner a la Nobel de la Paz bajo arresto domiciliario.

Al menos 23.000 personas han muerto, 42.000 están desaparecidas y un millón y medio han perdido sus hogares, una semana después del azote del ciclón, mientras el régimen sigue ocultando a la población la magnitud de la catástrofe y mantuvo la celebración del referéndum constitucional en la mitad norte del país.