Portugal.- Los ministros de Finanzas de la zona euro relativizaron el viernes en Oporto (norte de Portugal) el impacto del alza de la moneda única frente al dólar y de los precios del petróleo en el crecimiento económico del continente, aunque reconocieron que las exportaciones podrían verse afectadas.
"Estaba más preocupado en la época en la que el euro era demasiado débil", dijo el presidente del Eurogrupo (foro de ministros de Finanzas de la zona de la moneda única), el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, al abrir una reunión informal de dos días en la ciudad a orillas del Duero.

De este modo, Juncker se refería a la imparable progresión del euro, que se acerca al umbral de 1,40 dólares, un nivel nunca alcanzado desde su creación en 1999.
En octubre de 2000, el euro, lanzado 22 meses antes a una tasa de cambio de 1,17 dólares, había tocado fondo frente al billete verde a 0,82 dólares, empujando a los principales bancos centrales del mundo a intervenir en el mercado para frenar la caída.

Hoy en día, una acción del mismo tipo para evitar el movimiento contrario no parece estar en la mente de los responsables económicos europeos.

"El crecimiento es vigoroso en Europa y la economía es sólida. Entonces, podemos hacer frente" a nuevos records del euro, juzgó el ministro austríaco de Finanzas, Wilhelm Molterer.

Su homólogo belga Didier Reynders se mostró en cambio más cauteloso. "Por supuesto estamos preocupados en lo que concierne numerosas exportaciones, hacia Estados Unidos, hacia China", dijo.

"Pero somos capaces de resistir a numerosos impactos externos, en primer lugar a un impacto petrolero", agregó Reynders, en momentos en que el precio del barril de crudo superó por primera vez esta semana el umbral de los 80 dólares.

"En este momento, no es verdaderamente problemático tener ese nivel de precios para el petróleo porque tenemos un euro fuerte", que limita la factura energética ya que los europeos pagan su abastecimiento de crudo y gas en dólares, continuó Reynders.

En cambio, el ministro belga señaló que el Eurogrupo está más precupado por "la evolución del crecimiento económico".

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de advertir que la crisis financiera mundial provocará una desaceleración de la actividad económica en los grandes países industrializados.

El martes, la Comisión Europea revisó levemente a la baja su estimación de crecimiento para la zona euro en 2007 a 2,5% del PIB, contra 2,6% en su anterior previsión de mayo.

En lo vinculado con Europa, la desaceleración parece ser particularmente pronunciada en Francia, país para el cual Bruselas rebajó su estimación de crecimiento de 2,4% a 1,9% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los socios europeos de Francia temen que esta reducción del crecimiento impida a París cumplir con los compromisos asumidos en abril pasado por los países de la zona euro de mantener un presupuesto equilibrado, con un regreso a un déficit cero en 2010.