Sally Aguayo
Saltillo, Coahuila.- Con los ojos hinchados, la vista perdida y voz quebradiza por el dolor que le embarga la pérdida de sus tres hijos, el padre de los niños fallecidos el pasado 20 de noviembre habló de la relación con sus hijos y de los 5 años que duró su matrimonio con Mónica Amaya, presunta filicida.
Carlos Rentería Zúñiga, quien funge como auditor de calidad de una empresa, aún no asimila la tragedia que lo envuelve, pero las risas de sus hijos; se han convertido para él, en los más bellos momentos de su vida.

Sentado en el portabrazos del sillón de su casa, fumándose un cigarrillo, Carlos platicó la alegría que sintió cuando le informó Mónica que iba a ser papá, y la sonrisa del pequeño, aunado a la frase "papá" aún retumban en su cabeza.

"Mis hijos eran todo para mí, ellos eran mi motor, desde el momento que nacieron mi vida cambió, ellos representaba mi motor en la vida, es lo mejor que he hecho", esbozó el afligido padre.

Para él la cautela del pequeño Javier, y la energía de Carlitos, era lo que día a día lo motivaban a seguir adelante, pues aunque Carlitos era un pequeño callado y reservado, la energía que emanaba contagiaba a cualquiera.

"Estoy tranquilo como padre, mi familia está bien, satisfecha con todo el tiempo que le dedicamos a los niños. De mis hijos tengo los mejores recuerdos y eso es lo que me hace estar tranquilo".

Mónica sería incapaz de dañar a los niños

Mencionó que durante los cinco años que duró su matrimonio con Mónica, ella jamás presentó depresión posparto que le hiciera algún cambio hormonal, por el contrario siempre tuvo un acercamiento amoroso con sus hijos.

"Ella (Mónica) jamás les hubiera hecho daño, ella sería incapaz de hacer algo como lo que sucedió. Mónica por más bronca que hubiera podido ser, jamás hubiera hecho algo así. Yo viví con ella, era mi esposa y en los dos primeros embarazos jamás tuvo reacciones de agresión o depresión", dijo Carlos.

Inclusive mencionó que luego de dar a luz al mayor de sus hijos, Carlitos, Mónica permaneció casi un año con su madre en Parras de la Fuente, de donde es originaria.

"Durante el primer embarazo en 2000, Moni estuvo con su mamá después de dar a luz, para ser cuidada, yo iba de viernes a domingo a verla, es muy apegada a su familia, más a su mamá yo sabía que necesitaba estar con ella, y como yo trabajaba nos veíamos los fines de semana".

Más adelante añadió que luego de procrear a sus hijos, por problemas en los cuales no quiso ahondar, se separó de ella en diciembre del 2005, culminando su separación en algo amistoso.

"Cuando tomamos la decisión de separarnos, ella se quedó con los niños, yo los veía cada vez que podía, había buena relación entre los dos, por nuestros hijos; inclusive, yo tenía conocimiento de la actual relación que sostenía".

Familia de deportistas

Para Carlos, el que su pequeño Carlitos fuera el mejor receptor del equipo de Carneros, era el mejor orgullo, pues al venir de una familia de deportistas el que sus hijos siguieran sus pasos era lo máximo.

"Todos aquí en mi casa hacemos deporte, y desde chiquito inicié a Carlitos en el americano a los 4 años y con Javi era igual, es más, iba a iniciar en la próxima temporada como la mascota del equipo.

La justicia sabrá qué hacer

Asimismo el afligido padre afirmó que no se inmiscuirá en las investigaciones que realice la Procuraduría en torno al asesinato de su hijos; pero afirmó que sólo cuando despierte su ex esposa Mónica se sabrá la verdad de los hechos.

"No pido que se castigue a nadie, todo caerá por su propio peso", concluyó Rentería Zuñiga.