Sonia Avila/Excélsior
Andrés Rodríguez, director de la casa chilena, explicó que dejar la producción al INBA, luego de presentarse en el Auditorio Nacional, es parte de un convenio cultural entre ambas naciones. "Además es una especie de regalo, porque la gente del instituto nos dijo que en un incendio perdieron mucho de su material", agregó.
México, D.F..- El Teatro Municipal de Santiago de Chile trae a México, por primera vez, la producción completa -actores, músicos, vestuario y escenario- de la ópera La Bohème, que estrenó el año pasado en su país y que ahora obsequiará al Instituto Nacional de Bellas Artes.

Andrés Rodríguez, director de la casa chilena, explicó que dejar la producción al INBA, luego de presentarse en el Auditorio Nacional, es parte de un convenio cultural entre ambas naciones. "Además es una especie de regalo, porque la gente del instituto nos dijo que en un incendio perdieron mucho de su material", agregó.

La Bohéme, de Giacomo Puccini, es una obra que refiere sentimientos comunes, como odio, pasión, celos o amistad, por ello resulta, de acuerdo con Rodríguez, un vínculo para interesar a los mexicanos en la ópera y desmentir que esta expresión artística es para un público exclusivo.

"En esta ópera Puccini toca el sentimiento humano y llega hasta las emociones de la gente, que se complementa con música igual de apasionante. Es muy común que al final de la función el público se conmueva hasta las lágrimas y por eso digo que es ideal para que la gente se interese en la ópera y se inicie como espectador constante", comentó.

La producción chilena, con ambientación original, cuenta con dos sopranos y dos tenores italianos, el barítono mexicano Jorge Lagunes y más de 170 cantantes y músicos de la Orquesta Filarmónica de Santiago de Chile y el Coro del Teatro Municipal, que compartirán escenario con el Coro Infantil Mexicano.

"La Bohème que estrenamos en mayo pasado se hizo pensando también en México, por ello traemos la mismo música, mismos actores y misma escenografía, que puede itinerar por espacios más pequeños, como el Teatro Juárez, de Guanajuato", dijo el director chileno.

Rodríguez reconoció que es costumbre montar estos espectáculos en coproducción con la dependencia cultural del país donde se presenta, pero en este caso "especial" el INBA aportará entre diez y 13 millones de pesos para el montaje y Chile asume los gastos de traslado y de producción.

"El Teatro Municipal de Santiago acostumbra llevar sus puestas en escena a países del extranjero, como Estados Unidos, Canadá, España o Colombia, con el fin de ampliar el público de la ópera y consolidar este arte. Ahora es el turno de México", dijo.

En opinión del director chileno, para que la gente se convierta en un público ávido de ópera es necesario crear un programa continuo, moderno y de calidad para que la programación sea novedosa y no cansar al espectador.

Además, reconoció que es una labor ardua, pero que en Chile ha funcionado con más de 34 temporadas anuales sin interrumpir.

"En Chile hemos realizado temporadas ininterrumpidas con ocho o nueve títulos y empezamos con tres funciones de cada uno, pero ahora las funciones aumentaron a nueve, eso quiere decir que hay una expansión del público e implica ponerse al día, ser activo con puestas en escena atractivas", explicó.

Reconoció que su teatro cuenta con el apoyo económico estatal, municipal y de la iniciativa privada, y aseguró que el INBA puede emplear la misma estrategia para aumentar su producción operística y el número de asistentes en todo el país.