Mayté Parro
Monclova.- La falta de incentivos, acciones y herramientas por parte del Gobierno Federal para crear el hábito de la lectura en México provoca que la industria editorial en el país languidezca, advirtió el editor Miguel Angel Porrúa.
Afirmó que aunado a ello le afecta la falta de reformas educativas, la piratería y el que un libro no sea deducible de impuestos, sin contar el auge de la Internet.

Miguel Angel Porrúa estuvo en Monclova e inauguró ayer en el Museo Biblioteca Pape la VII Feria del Libro, donde se contó con la presencia de grandes personalidades de las letras mexicanas. Porrúa dijo que hay defectos que hacen mella en el sistema editorial, como lo es el que el Gobierno Federal decrete el Año de la Lectura, pero no se incentiva, "hay que crear el interés, hay que dar las acciones, las ramas y herramientas para que esto pueda pegar", indicó.

Explicó que se requiere con extrema urgencia una reforma educativa congruente que realmente permita asimilar que no solamente lo importante es aprender que "2 X 2 = 4", sino retomar las acciones que dan las normas morales y prácticas cívicas que nos pueden ayudar para la convivencia, porque al paso que vamos esto va a ser un caos.

"Ya lo estamos viendo, lo que sucede con los desastres naturales. Porque esto no es de gratis, lo hemos buscado. El cambio climático todos los habitantes del mundo lo hemos buscado y necesitamos crear conciencia; lo primero es crear normas para la convivencia y volver al civismo", enfatizó.

-¿Qué es lo que daña a la industria editorial?

"Tanta tecnología, las computadoras, la Internet y la televisión desplazan a los libros, sin contar que daña también la piratería y el comercio informal. Si se observa, por lo menos en Europa, hay un retorno al humanismo, la gente está regresando al humanismo. Toda la tecnología que hoy se da es sorprendente, pero debemos de saber aplicarla".

Miguel Angel Porrúa retó a cualquiera a que se vaya a sentar bajo de un cocotero, con "100 años de Soledad" o leer a García Márquez frente a una pantalla de una computadora, "no creo".

Dijo que el libro es espíritu y forma, el espíritu es la letra y la forma lo que la cubre, por eso el tener un libro en las manos es sentirlo y ver su textura.

Estimó que la gente ha perdido el valor de la lectura y que se idiotiza y se embulle dentro de una pantalla de televisión, cuando la tecnología debe tomarse sólo de lo que el hombre puede superarse.

Conaculta, otro enemigo

Miguel Angel Porrúa censuró también el actuar de Conaculta, del que dijo: "Cómo es posible que esté compitiendo con las editoriales privadas en la publicación de un libro, cuando Conaculta no debe participar en competencia, sino fomentar la lectura".