En la imagen, Frida con una de sus hermanas. Fotografía de Guillermo Kahlo. Foto Especial
Arturo Jiménez/La Jornada
México, D.F. .- Dos hechos importantes suceden en la Casa Azul: la apertura de un anexo en una casa porfiriana vecina y la inauguración, ahí mismo, de la exposición Frida Kahlo: sus fotos, que luego de medio siglo muestra por primera vez más de 200 fotografías del total de 6 mil 500 dadas a conocer con otros objetos en 2007.
A la casa anexa se ingresa por una puerta hecha en una de las bardas del patio; allí se exponen imágenes tomadas por Frida y su padre, el fotógrafo Guillermo Kahlo, pero también de artistas que retrataron a la pintora y a Diego Rivera, como Man Ray, Martin Munkácsi, Fritz Henle, Edward Weston, Brassaï, Tina Modotti, Pierre Verger, Lola y Manuel Alvarez Bravo.

La exposición, curada por el fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio, trata de mostrar la importancia de la fotografía en la vida y la obra plástica de Frida y Diego, pues, como se sabe, desde su infancia la pintora estuvo cercana a las imágenes, ya que no sólo su padre fue fotógrafo de profesión, sino también su abuelo.

Restauración de fotografías

En la casa anexa al Museo Frida Kahlo se habilitaron cinco salas, en las que desde el jueves 19 y hasta mayo de 2010 se puede visitar la exposición con los temas: Los Padres de Frida, La Casa Azul, El Cuerpo Roto, Los Amores de Frida y La fotografía de Autores Destacados. Mientras, en la Casa Azul una sala muestra el tema El Ojo de Diego Rivera.

Las imágenes incluyen a los abuelos maternos de la pintora, a sus hermanas y a sus padres Matilde y Guillermo, éste inclinado por el autorretrato, lo que al parecer influyó en Frida. Se observa además que el gusto de la pintora por los trajes típicos pudo haber sido influencia de su madre, originaria de Oaxaca.

Con la exposición se entiende que desde pequeña Frida sabía posar para las fotos y mirar a la cámara, y se percibe su tendencia a recortar algunas imágenes, por cercanía o lejanía con los personajes retratados.

Otras fotos muestran amigos de la familia o de Diego y Frida, indígenas, zonas y piezas arqueológicas, y momentos de la cotidianidad de esa época, las cuales llegaron a ser utilizadas como apoyo para las creaciones de ambos.

Durante el anuncio de la apertura del nuevo espacio, que se utilizará para exposiciones temporales y para mostrar poco a poco el amplio acervo de la Casa Azul, hace unos días participaron Carlos Phillips Olmedo e Hilda Trujillo, directivos de los museos Frida Kahlo y Anahuacalli-Diego Rivera, respectivamente.

Informaron que la casa anexa se rentará durante 10 años en 50 mil pesos mensuales y que el convenio con los dueños incluye la opción de compra en un millón de dólares, los que, agregaron, sí podrían juntarse.

Participaron además Ortiz Monasterio y Cecilia Salgado, ésta encargada de la evaluación del estado de las fotos, trabajo que le llevó dos años y por el cual se sabe que 30 por ciento de las 6 mil 500 fotos necesitan restauración.

Ortiz Monasterio comentó que es un privilegio trabajar en una colección tan importante como la que reunieron Frida y Diego, mientras Salgado dijo que, de las más de 200 fotos expuestas, 54 debieron ser restauradas.

Como parte de la exposición se editará el libro Frida Kahlo: sus fotos, que incluirá más de 500 imágenes y será traducido a varios idiomas.