Carla S. Reissmann/DPA
Durante décadas fue una de las presas predilectas de la prensa del corazón.
Nueva York, EU.- A nadie le quedaba mejor la expresión de "poor little rich girl" (pobre niña rica) que a la heredera millonaria estadounidense Gloria Vanderbilt.

El título, usado a veces de forma un poco despectiva y a veces con admiración, resume algunos fragmentos de la vida de una de las herederas de una de las familias más ricas de Nueva York: vida glamorosa, empresaria exitosa y diseñadora de modas; muerte temprana del padre, distanciamiento de la madre, tres matrimonios fracasados y una pareja muerta demasiado temprano así como el suicidio de uno de sus cuatro hijos.

Durante décadas fue una de las presas predilectas de la prensa del corazón.

Sin embargo, usó esto a su favor. "La fama que uno se gana por sí mismo tiene otro gusto que la fama que le es impuesta a uno", era su lema. En los últimos años se acalló el ruido alrededor de Gloria Vanderbilt, que este viernes 20 de febrero cumple 85 años.

Ya el nacimiento de Gloria Laura Madelaine Sophia Vanderbilt en 1924 fue tema en la prensa. Su padre, Reginald Claypoole Vanderbilt, un querible bon vivant y diplomático, se había casado en segundas nupcias con Gloria Laura Mercedes Morgan.

Papá "Reggie", hijo del legendario magnate del ferrocarril Cornelius Vanderbilt II (1843-1899) despilfarró en poco tiempo su herencia de 25 millones de dólares y bebió hasta morir. Gloria tenía apenas un año y medio. Sólo le dejó deudas. Para cubrirlas, hubo que vender la mansión en la Quinta Avenida en Manhattan y el castillito en Newport. También se subastaron objetos personales, entre otras cosas el cochecito de la pequeña Gloria, que recaudó un dólar con cincuenta centavos. Por suerte había un patrimonio fideicomisario de varios millones de dólares.

La joven y bella madre de Gloria no se ocupaba mucho de su hija, sino que disfrutaba más bien de la vida en la alta sociedad. "A veces nuestras manos se rozaban. Pero entonces se volvía a ir, recorría los largos corredores del hotel, bajaba la escalera, caminaba las avenidas en sus pálidas pieles. ¿Acaso la volvería a ver?", escribió Gloria en su autobiografía "Once Upon a Time: A True Story", sobre los siempre cortos encuentros con su madre.

Faltaba poco para el próximo escándalo. En un proceso que despertó gran interés, la hermana rica de Reginald, la tía Gertrude Whitney, puso en duda que la madre de Gloria fuera capaz de educar a la niña de diez años. La acusó de participar en orgías lésbicas en París y de querer matar a su hija. En 1934 se le concedió a la "tía Ger" la tutela de su sobrina. Ésta la envió a las mejores escuelas del país.

Sin embargo, a los 17 años Gloria ya estaba harta del estricto régimen de su tía y se arrojó a los brazos del empresario italiano Pasquale di Cicco, dueño de clubs nocturnos, casándose con él.

El matrimonio se separó en 1945, y poco después se casó con el director de orquesta Leopold Stokowski. También fracasó este matrimonio y un tercero con el director de cineSidney Lumet. Su cuarto esposo, el guionista de Hollywood Wyatt Cooper, murió en 1978.

En 1954, Gloria Vanderbilt debutó en los escenarios como princesa Alexandra en la fábula de Ferenc Molnar "El cisne". El cisne se convirtió luego en el logo de su colección de moda, que llevó por primera vez al mercado en 1976. Su costosa marca "G.V." se encuentra hoy en día en relojes, tapices, sábanas y manteles. Su mayor éxito fueron los jeans de diseño ("The european look with the american fit"). La millonaria había demostrado que era capaz de algo más que heredar. La fama ganada tiene simplemente mejor sabor.

Está muy orgullosa de sus hijos, entre ellos el moderador de CNN Anderson Cooper. Sin embargo, alguna vez confesó un deseo secreto.

"Habría sido tan buena con una hija. De verdad".