El expresidente del partido La Izquierda Lothar Bisky falleció hoy a los 71 años, tras una larga trayectoria como líder histórico e identificado como el rostro conciliador del poscomunismo alemán surgido tras la caída del Muro de Berlín. Foto AP/DPA/Tim Brakemeier
Bisky presidió entre 1993 y 2000 y luego entre 2003 y 2007 el Partido del Socialismo Democrático (PDS).
Berlín, Alemania.- El expresidente del partido La Izquierda Lothar Bisky falleció hoy a los 71 años, tras una larga trayectoria como líder histórico e identificado como el rostro conciliador del poscomunismo alemán surgido tras la caída del Muro de Berlín.

El político alemán, retirado de la política activa en 2012 por razones de salud, murió este martes "dejándonos un inmenso dolor", indicó el jefe del grupo parlamentario de La Izquierda, Gregor Gysi, quien durante años compartió con Bisky la jefatura de su formación.

Bisky presidió entre 1993 y 2000 y luego entre 2003 y 2007 el Partido del Socialismo Democrático (PDS), formación posteriormente fusionada con la disidencia socialdemócrata para constituir La Izquierda, que asimismo lideró entre 2007 y 2010.

Se le considera, junto a Gysi, el artífice del resurgimiento del poscomunismo tras la disolución de la República Democrática Alemana (RDA), así como de su reagrupamiento con La Izquierda, liderada por el exsocialdemócrata Oskar Lafontaine.

Nacido el 17 de agosto de 1941 en el este de Alemania pero crecido en el oeste, adonde se había trasladado su familia, Bisky regresó con 18 años al territorio de la RDA, por considerar que la Alemania occidental no brindaba oportunidades de estudiar a las clases menos favorecidas, como era su caso.

Estudió Filosofía en la Universidad Humboldt de Berlín, luego se doctoró en Leipzig y ejerció como profesor en la Escuela de Cine y Televisión de Potsdam.

Ingresó en el partido comunista de la RDA en 1961, pero en medio de la creciente presión popular que precipitó la caída del bloque comunista se alineó a su ala reformista.

Como tal, estuvo entre los oradores de la histórica concentración del 4 de noviembre de 1989 en la Alexanderplatz, cinco días antes de la caída del Muro y ante medio millón de personas, para apostar por la pervivencia de la RDA sobre la base de un socialismo democrático.

Representó la vía de la moderación tanto al frente del PDS como luego ante La Izquierda, frente a los más carismáticos, pero también agresivos, Gysi y Lafontaine.

A él se atribuye, en buena parte, que el PDS lograse despegar en la primera etapa de arrinconamiento político tras la reunificación alemana, en 1990, hasta hacerse un sitio en el Parlamento federal, el Bundestag.

Inicialmente, esta formación debía sus pocas escaños a victorias absolutas en sus bastiones del este, ya que a escala nacional no alcanzaba el mínimo del 5 % necesario para obtener escaños.

Con el tiempo consolidó posiciones hasta convertirse en la tercera fuerza en todo el antiguo territorio germanooriental, pero en el oeste seguía relegado a porcentajes pírricos.

A la escisión de Lafontaine, quien dimitió abruptamente en 1999 como ministro de Hacienda de Gerhard Schroeder y líder del Partido Socialdemócrata (SPD), siguió un largo proceso de fusión de la que nació La Izquierda y su asentamiento también en el oeste del país.

Pesea su estabilización en el espectro parlamentario, La Izquierda sigue sin contar como eventual socio para un gobierno federal, ni con el bloque socialdemócrata-verde, ni menos aún por la centroderecha de la canciller alemana, Angela Merkel.

La muerte de Bisky coincidió con el 52 aniversario de la construcción del Muro, el 13 de agosto de 1961, y con una nueva polémica entre su formación y el SPD, activada por el escritor Günter Grass.

En medio de la campaña electoral para las legislativas del 22 de diciembre, el Premio Nobel de Literatura de 1999 recordó hoy el golpe asestado a la socialdemocracia alemana por la doble dimisión de Lafontaine, en 1999, a modo de ajuste de cuentas con Schroeder.

Fue una "traición" de la que nunca se ha recuperado la socialdemocracia alemana, explicaba Grass a "Süddeutsche Zeitung", y el obstáculo persistente para la reconciliación con la Izquierda.

Por Gemma Casadevall/EFE