Nueva York.- Al menos algo es seguro que no ocurrirá mañana cuando San Diego visite a Nueva Inglaterra: nadie estará filmando las señales de los Chargers, luego que pillasen a los Patriotas en esa trampa la semana pasada.
Así es cómo se plantea la temporada del 2007, una en la que un nuevo escándalo opaca un duelo entre dos de los mejores equipos de la NFL.

Se trata de la revancha de uno de los partidos más significativos de la pasada campaña, cuando los Patriotas sorprendieron a domicilio 24-21 a San Diego y se clasificaron a la final de la Conferencia Americana.

Sin embargo, en vez de hablar sobre las cualidades de dos equipazos, el tema en discusión ha sido el castigo a los Patriotas por espiar a los Jets en la primera fecha mediante la grabación de las señales que emite el cuerpo técnico desde los costados de a cancha.

El entrenador de Nueva Inglaterra, Bill Belichick, recibió una multa de medio millón de dólares, mientras que el equipo recibió una de 250 mil.

"¿Quieren preguntar algo sobre los Chargers?", clamó Belichick en una rueda de prensa esta semana, mientras era bombardeado con preguntas sobre el espionaje. "¿Nadie quiere hablar sobre el partido?".

A pocos les interesó, así que Belichick se largó. Pero el partido vale la pena. Tanto los Chargers como los Patriotas se encuentran ahora mismo en la elite de la NFL.