Miami, EU.- Una flotilla de semi-sumergibles cargados de cocaína, con forma similar a un submarino, se convirtieron en una pesadilla para las agencias de seguridad de Estados Unidos desde que descubrieron que el narcotráfico utiliza estas extrañas embarcaciones para ingresar droga al país.
La primera vez que las autoridades estadounidenses se toparon con uno de estos narco-submarinos lo llamaron "Big Foot", en referencia a la leyenda de un simio que se cree habita remotos bosques del norte de EU.

Las autoridades habían escuchado sobre la existencia de estos navíos, pero nadie había visto nunca uno en acción.

A fines de 2006, Big Foot no estaba merodeando por la selva, sino en el mar, a 150 km al suroeste de Costa Rica, y no tenía apariencia de una criatura similar a un simio sino de un gran armatoste azul, parecido a un submarino y cargado de toneladas de cocaína. Tampoco era una bestia solitaria.

Autoridades estadounidenses afirman que están detectando que cada vez más embarcaciones como Big Foot -semi-sumergibles autopropulsados- son utilizadas para transportar grandes cantidades de droga.

Moviéndose en los alrededores de la parte sur de América Central y desde allí hacia el norte, en ruta a Estados Unidos, estos semi-sumergibles han formado una especia de flotilla del narcotráfico.

"Es algo importante. Creemos que pueden llegar a transportar hasta 8 o 10 toneladas de cocaína", dijo el almirante Joseph Nimmich, director de la Fuerza de Tareas Conjunta Sur, con sede en Key West, Florida.

"Se trata, de hecho, de una progresión lógica", agregó. "Cuando mejoramos la interdicción, ellos cambian el método para contrarrestar nuestro éxito", señaló el almirante.

Los expertos estiman que entre 25 y 40 semi-sumergibles salieron de Sudamérica el año pasado cargados de cocaína, y sospechan que esa cifra pueda aumentar considerablemente en 2008.

Nimmich asegura que los cárteles de la droga comenzaron años atrás a buscar vías alternativas para transportar sus cargas, luego de que las agencias de seguridad descubrieron que utilizaban barcos pesqueros.

Una de las primeras reacciones fue recurrir a lanchas rápidas, y otra fueron los semi-sumergibles pintados de azul, poco detectables en el mar.

A diferencia de las lanchas de velocidad, los narco-submarinos son silenciosos, viajan apenas por debajo de la superficia del océano y se hacen difíciles de detectar en las pantallas de los radares.

Big Foot tiene una coraza de plomo que impide su detección por los sensores infrarrojos que trabajan por calor.

Recientemente, los traficantes comenzaron a equipar a los semi-sumergibles con una válvula de hundimiento, de forma que pueden hacer zozobrar rápidamente la embarcación si las autoridades quieren abordarla y buscar evidencias.

Zachary Mann, portavoz del Servicio de Protección de Fronteras y Aduanas estadounidense dijo que encontrar estas embarcaciones de tráfico de drogas requiere un enfoque "bien complementado" entre monitoreo de alta tecnología y "un buen trabajo policial de investigación".

En algunos casos, esto implica ubicarlos desde el aire, pese a que están pintados de azul y generan una mínima estela marina, con un movimiento muy lento durante el día.

En busca de nuevas armas de lucha, la Guardia Costera estadounidense está trabajando con el Congreso para que declare ilegal trasladarse abordo de un semi-sumergible sin bandera en aguas internacionales.

Intentan que esta legislación tenga implícita una pena de 20 años de cárcel.

"Estas embarcaciones no tienen otro propósito más que el de tráfico ilícito", dijo Nimmich.

Mientras tanto, los semi-sumergibles se han hecho más grandes, más robustos y más rápidos, y pueden recorrer hasta 4.000 km en un viaje de dos semanas sin paradas. Y pueden transportar tres o cuatro personas en una minúscula cápsula de menos de dos metros de alto.

"Esta es otra muestra del nivel de astucia de los narcotraficantes; todo eso por las ganancias que logran", dijo Adam Isacson, experto en Colombia del Centro de Política Internacional de Washington. El año pasado el gramo de cocaína se llegó a pagar cerca de 120 dólares en Estados Unidos.

Otras técnicas de tráfico incluyen ocultar drogas en contenedores, o pagar a "mulas" humanas para que ingieran cápsulas con cocaína antes de un viaje.

Agentes antinarcóticos han encontrado cocaína disuelta en combustible, guardada en falsos plátanos, como relleno de caramelos o "chupa-chups", e incluso escondida en implantes de senos.

Pese a las dificultades en la interdicción de narco-submarinos, la Guardia Costera estadounidense informó que obtuvo capturas récord de droga en 2007, por más de 160 toneladas.