El Universal
Llega a la dirigencia para evitar que el PAN convierta la derrota electoral "en desastre". Asegura que ponderará el diálogo, pues la disidencia en el blanquiazul es una expresión "legítima"
El mismo sábado en la tarde, unos minutos después de haber sido electo presidente interino del PAN, César Nava Vázquez arribó a la oficina de la dirigencia nacional que ocupará durante los próximos 15 meses -y que este lunes aún luce semivacía-, y de inmediato comenzó a preparar la agenda de su primera semana al frente del blanquiazul.

Su primer acto público como dirigente panista fue el mismo domingo: acudió a la cena de Estado que ofreció el presidente Felipe Calderón a su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama, y al primer ministro de Canadá, Stephen Harper, en la cumbre de Guadalajara, Jalisco.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Nava Vázquez ya observa en el horizonte cercano la que será su primera decisión importante como líder nacional: la designación del coordinador de los diputados panistas, y pone sobre la mesa los nombres de Josefina Vázquez Mota y Francisco Ramírez Acuña. En el terreno electoral promete victorias electorales a base de construir "unidad y presentar a los mejores candidatos" de su partido.

Con 35 años de edad, dice que el elemento que lo llevó a tomar la decisión de ser candidato a la dirigencia del blanquiazul fue "el gran estado de confusión que se vivió en esos momentos (después de la elección), porque el partido estaba en riesgo de convertir una derrota en un desastre".

No oculta que su sueño siempre fue dirigir al PAN y puntualiza que no tiene nada personal contra sus opositores: los 39 votos en contra en la sesión del pasado Consejo Nacional son "una expresión legítima".

¿Qué se siente dirigir al PAN?

Primero, una enorme alegría y satisfacción de recibir una encomienda de tan alta responsabilidad. En segundo lugar, el peso, la carga de los deberes y de la responsabilidad. Pero viviendo con esa carga buscaré hacerlo en todo momento con entusiasmo, con entrega, con el mismo espíritu con el que asistí al primer mitin en mi vida, en 1988.

¿Celebró el triunfo?

Sí. Tuvimos una cena el sábado, una cena con algunos consejeros amigos que estaban todavía en la ciudad, parte del equipo; no acudió el presidente Calderón, no hubo mucho tiempo para celebrar.

Después de la victoria, ¿qué le dijo el presidente Calderón?

Me felicitó y, quizá recordando los tiempos en los que fue electo, compartió conmigo el momento y la enorme responsabilidad, el reto y la alegría de empezar una nueva etapa en Acción Nacional.

Se sacó la rifa del tigre: 10 gubernaturas, 14 elecciones...

Ni es rifa, ni es tigre, es un reto emocionante, un reto que sin duda me estimula y nos estimula a todos. Estoy convencido de que vamos a pelear, de que vamos a competir y vamos a ganar, con la construcción de la unidad y la selección de los mejores candidatos en los estados. Tenemos prospectos que sin duda arrojarán las mejores candidaturas.

¿Tiene la intención de ser el mejor presidente que ha tenido el PAN en su historia?

Bueno, eso. no tengo vocación de historiador. Eso se lo dejaré a quienes reseñen mi dirigencia. En todo caso, aspiró a ser el mejor dirigente para estas circunstancias y en estos momentos.

¿Cómo prevé la designación de la coordinación en la Cámara de diputados?

Tomaré muy en cuenta la opinión de mis compañeros diputados. Será muy importante saber qué piensan; creo que tenemos perfiles muy claramente dibujados: tanto Josefina Vázquez Mota como Francisco Ramírez Acuña tienen los méritos suficientes para conducir al grupo de Acción Nacional a buen puerto, y seré muy sensible a lo que mis compañeros legisladores manifiesten al respecto. Esperaré al jueves en la noche, en que haga la consulta, y el viernes en la mañana haré la designación.