Mayté Parro / Vanguardia
Monclova, Coah.- Tras la alerta lanzada por la Secretaría de Educación Pública en Coahuila sobre la venta de calcomanías, chicles y dulces con sustancias altamente adictivas (droga), alumnos de la Escuela Primaria Leopoldo Villarreal iniciaron una campaña contra la drogadicción.
María Luisa Martínez Menchaca, directora del plantel, informó que estudiantes del 5º y 6º grados iniciaron una campaña en la que a través de carteles sugieren a los niños no caer en los ofrecimientos de venta de alguna droga.

La directora explicó que los niños mayores previenen a los pequeños por medio de carteles, en los que les explican las consecuencias que puede causar el consumo de tóxicos.

Asimismo, les aconsejan no hacer caso a las personas extrañas que se acercan a la barda de la escuela ofreciéndoles golosinas o calcomanías, y les piden esperar a sus padres a la hora de la salida de clases para que les orienten en la compra de golosinas en lugares establecidos.

La subdirectora Patricia Deyanira Muñoz y la maestra María Isabel Villasana Martínez, solicitaron a la Dirección de Seguridad Pública brindar vigilancia policiaca en las afueras de las escuelas y ahuyentar a los vendedores ambulantes, los que invaden los accesos de los planteles ofreciéndoles a los niños sus productos.

"Hemos solicitado a los vendedores que por favor se vayan, pero nos ignoran, y optamos mejor por prohibirles a los niños que se acerquen a la barda y compren golosinas que no sean de la cooperativa escolar, aunque nos exponemos a que se molesten sus padres, y es por eso que pedimos a la policía que desaloje de la banqueta a los vendedores", declararon.

Expresaron que enviarán un comunicado a Seguridad Pública informándoles lo que acontece y solicitarán al ISEEC les expida un escrito con el que puedan ampararse en el entendido de que como maestros han recurrido a ellos para que se ahuyente a los vendedores.

Otra acción en combate al consumo de drogas es pedirles a los padres de familia que a diario revisen los útiles escolares de sus hijos y sus mochilas, en las que podrían ocultar calcomanías, o dulces con algún tóxico o droga, propusieron.