LA JORNADA
México, D.F. .- El programa de cooperación antinarco entre los gobiernos de México y Estados Unidos, llamado ahora Iniciativa Mérida, no contempla la participación de empresas de seguridad privada o asesores particulares estadunidenses. Tampoco se ha planteado la presencia de tropas o la participación operativa de agentes o empresas del vecino país en las acciones que se emprendan para combatir el crimen organizado en territorio nacional, aseguró la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano.
En conferencia de prensa donde la funcionaria intentó explicar algunos puntos de la oficialmente llamada Iniciativa Mérida, la canciller informó que el monto y distribución definitiva de los primeros 500 millones de dólares que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, solicitó a su Congreso para ayudar a México en la lucha contra el narco -de un paquete multianual de mil 400 millones de dólares- se conocerán hasta que los legisladores de ese país aprueben dicho plan.

Precisó que en este proceso tampoco se prevé que funcionarios mexicanos acudan a audiencias públicas del Congreso estadunidense. "Cabe subrayar que esta cooperación no se refiere a asistencia financiera, sino a la transferencia de recursos materiales, técnicos y de capacitación que complementarán los cuantiosos presupuestos que el Estado mexicano destina a la seguridad nacional", dijo Espinosa, quien explicó que la única capacitación que recibirán las autoridades mexicanas será de las empresas que dotarán del equipo, y será una "asesoría técnica".

De manera reiterada, a pregunta expresa, insistió en que el gobierno de México ofreció a cambio sólo su compromiso de seguir en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, pues ni siquiera hay cuotas establecidas de decomiso o destrucción de drogas.

Comentó que en la Iniciativa Mérida, calificada en el comunicado conjunto de instrumento que marca una "nueva etapa" en la cooperación bilateral, el gobierno de Washington asume el compromiso de "redoblar" esfuerzos contra el tráfico de armas, el desvío de precursores químicos y el contrabando de dinero en efectivo.

"El fortalecimiento de la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos facilitará nuestra cooperación regional e internacional en contra del crimen organizado, particularmente con los países de Centroamérica", dijo.

El plan de Estados Unidos, que se enmarca dentro de un paquete de ayuda mucho más amplio en contra el terrorismo y de su guerra en Irak, también contempla 50 millones de dólares para los países de Centroamérica para la lucha contra narcotráfico y crimen organizado.

Primero a través de un comunicado, y después en la misma conferencia de prensa, se informó que por la mañana los presidentes Calderón y Bush conversaron telefónicamente sobre la solicitud que haría la Casa Blanca al Congreso de su país, respecto de los primeros 500 millones de dólares para el año fiscal 2008.

Diversos funcionarios mexicanos, encabezados por la secretaria Espinosa, han rechazado comparar esta iniciativa con el Plan Colombia, programa que desde inicios de los noventa aplicó el gobierno de Washington en esa nación sudamericana en la lucha contra el narcotráfico, y que incluía la presencia militar estadunidense, con la finalidad de combatir a los cárteles de la droga y a la guerrilla.