LA JORNADA
Puebla, Puebla. El gobernador Mario Marín Torres aseguró que no negoció con el presidente Felipe Calderón Hinojosa ni con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que votaron en favor de su exoneración en el dictamen que lo señalaba como el principal responsable de las vejaciones sufridas por la periodista Lydia Cacho Ribeiro.
"Es completamente absurdo que se pueda pensar en un acuerdo con el señor Presidente en esos términos. Antes de las elecciones dijeron que el PRI iba a perder para favorecerme a mí (en el máximo tribunal), y después dijeron que el PRI iba a ganar porque había un acuerdo para favorecerme. La verdad es que quien piense que hubo un acuerdo en ese sentido con el señor Presidente o que yo pude manipular una decisión de los señores ministros, está en un absurdo rotundo".

El góber precioso ofreció hoy una rueda de prensa en la que, a pregunta expresa, manifestó que no guarda rencor a la autora del libro Los demonios del Edén y que por eso no tiene pensado emprender acciones legales contra ella.

Lydia, "delincuente por apego al derecho universal"

Dijo que cuando tildó a la informadora de "delincuente" lo hizo en apego a la doctrina universal del derecho, en la cual "cualquier persona que comete un delito es delincuente".

Aseguró que el caso "no me quitó el sueño", y que sólo en la capital hubo molestia por el asunto, pues en el resto de los municipios "esto pasó desapercibido, porque la gente quiere progreso, quiere trabajo, no quiere problemas".

El poblano insistió en que la mayoría de la sociedad le refrendó su confianza desde antes que su suerte se definiera en la Corte, pues su partido, el Revolucionario Institucional, arrasó en los comicios locales de noviembre pasado, pese a la guerra sucia que contra él desplegó el PAN.

Antes, Marín aseguró que recompondrá su relación con los medios locales y editados en la capital del país, y expresó que respeta la decisión de los ministros que votaron en su contra.

Reconoció que hay sectores de la sociedad que lo repudian y "la única manera de ir, pues... acallando, lo digo en el buen sentido de la palabra, o de ir bajándole a ese tono de algunas voces inconformes que todavía pudieran existir, pues es el trabajo, es la unidad, es el llamado a la armonía, creo que esa será la mejor forma. Yo no entraré, como no lo he hecho en estos 20 meses, en una confrontación, porque no es mi papel ni es mi deseo, yo creo que los poblanos lo que quieren es trabajo, progreso, unidad, desarrollo".

Expresó que "la gente, los ciudadanos, tienen todo el derecho a seguir expresando sus manifestaciones, así como las de apoyo, otras tal vez no, pero bueno, yo seré siempre respetuoso de esas expresiones. Nunca tendré elementos para poder acallar alguna expresión que no coincida con mi persona o con mi forma de actuar. Así son las democracias, no es propio de Puebla, en todas partes del mundo vemos, hay quien apoya, hay quien no; hay quien está a gusto, hay quien no, pero bueno, como gobernador, como hombre público, debo estar sujeto a esas situaciones".