Lucía Sánchez
México.- Desde que el hombre habita en la faz de la Tierra, afirmó Mario Uvence, ha tenido el sentido de almacenar elementos que satisfagan el sentido de estética inherente a su naturaleza.
Conforme el tiempo pasa, agregó el anticuario, se le ponen nombres a esas producciones de mente y manos de hombres y mujeres, lo que actualmente conocemos como coleccionismo y patrimonio cultural. Y es que, de acuerdo a su percepción e investigaciones a lo largo de su carrera, ambas actividades van ligadas desde el inicio de la humanidad.

"El coleccionismo y el patrimonio son indisolubles históricamente", comentó durante la conferencia magistral que otorgó a los asistentes al Tercer Encuentro Regional para el Estudio del Patrimonio Cultural la mañana del jueves en el auditorio del Icocult.

Para entender la actividad de apreciar, contemplar y conservar objetos de alto valor estético, aseguró en este evento organizado por la mencionada instancia, es necesario asimilar la pasión que ciertos individuos desarrollan por resguardar la sensibilidad del ser humano.

"Ese despertar de la conciencia por lo que la cultura aporta y que heredamos de nuestros predecesores a través un bien tangible o intangible y que debemos conservar para la sociedad presente y la futura", expresó.

"Pasión y nostalgia son elementos fundamentales para entender al ser que colecciona", agregó, "la percepción, la curiosidad intelectual, son las características que permiten que se desarrolle esa motivación que sitúa al coleccionista en un estado superior en la cultura".

En torno a esto, indicó que el patrimonio es intrínseco al concepto de coleccionar. El conjunto de actividades que el hombre realiza y que aporta estética, histórica y científicamente son lo que viene a definir el concepto de patrimonio, además de que las maravillas naturales cada vez están más normadas para que sean parte de este concepto.

"Las culturas vivas, todas estas manifestaciones intangibles de las tradiciones populares que se manifiestan en el pueblo, las fiestas tradicionales, todo esto que hace que trascienda el ser humano y que nos enseña que en la vida terrenal los seres humanos vamos dejando huella, es también patrimonio", agregó.

La dinámica del patrimonio cultural es definida en sus propias palabras en las acciones que hace una sociedad para rescatar el pasado de forma distinta y hace una selección de determinados bienes que en cada época se identifica con el concepto que se tiene de patrimonio cultural.

"Esa selección de bienes regularmente la hacen las clases dominantes de acuerdo a sus intereses. En México fue un interés nacionalista durante mucho tiempo, y de alguna manera lo sigue siendo. El estado siempre define la situación patrimonial en función de los intereses estatales, en este caso la mexicanidad", dijo.

El patrimonio cultural se puede definir en universal y propio. Cada país de manera puntual protege lo propio independientemente de los valores estéticos y culturales que tenga la pieza, aseguró además que los centros históricos también forman parte del patrimonio debido a que mantienen una dinámica de acuerdo a los intercambios de las clases sociales de cada nación.

Acerca del coleccionismo, expone que inició en el siglo 17 como tal, pero que desde que el hombre existe en la faz de la tierra, ha guardado elementos, porque el valor de la estética está intrínseco en la condición humana.

"En alguna lectura de juventud, recuerdo de las cosas que llevaba y traía Marco Polo, creo que desde allí se remonta de una manera más conceptual el coleccionismo. El intercambio comercial y las producción estética de diferentes objetos entre el Oriente y Europa, y luego América, lo que los mecenas y los nobles coleccionaban son las primeras manifestaciones", dijo.

En el transcurso del siglo 18, comenzó a gestarse una preocupación por proteger los bienes de una comunidad. La Ilustración y el desarrollo de la comunidad científica para estudiar los restos arqueológicos de una comunidad, fueron los precursores para el rescate del patrimonio.