A Bachar al Asad le quedan 4 amigos y un mediador
COMPARTIR
Rusia se ha opuesto en todo momento a "un cambio de régimen" y ha sostenido que la oposición siria nunca se ha comprometido con el cumplimiento del plan de paz.
Madrid, España.- El presidente sirio, Bachar al Asad, cuenta aún con cuatro amigos -Rusia, China, Irán y Venezuela- y un mediador, Kofi Annan, con un plan de seis puntos, para ayudarle a acabar con la "sangrienta Primavera siria" que dura ya más de un año.
Al Asad, oftalmólogo de formación, vio en las primeras manifestaciones de marzo de 2011 en demanda de "una Siria sin tiranía y sin ley de emergencia", una "conspiración terrorista", a la que ha respondido con una desmedida fuerza que ha causado más de 9,000 muertos.
El presidente, de 46 años, derogó el 21 de abril pasado la ley de emergencia que estaba en vigor desde 1963, pero abrió la caja de la represión que ha terminado por afectar a todas los ciudades del país, principalmente en Hama y Homs, al considerar "grupos terroristas armados" a todos los disidentes.
Después de un año, a Bachar le quedan dos poderosos amigos, Rusia y China, miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que este año han vetado dos resoluciones de condena de la violenta represión del régimen contra la población.
Rusia se ha opuesto en todo momento a "un cambio de régimen" y ha sostenido que la oposición siria nunca se ha comprometido con el cumplimiento del plan de paz.
En China, el oficial "Diario del Pueblo" llegó hasta calificar de "arrogante" a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton por sus críticas al veto de Pekín en la ONU, y considerar que tras la guerra de Irak los Estados Unidos no tienen "base moral" para imponer sus puntos de vista en Oriente Medio.
Sin embargo, en las últimas semanas, a medida que Annan ha intensificado su papel mediador, la postura de Pekín ha ido convergiendo paulatinamente con la de la comunidad internacional.
El tercer amigo de Bachar, Irán y su presidente, Mahmud Ahmadineyad, considera que EE.UU. pretende acabar con Bachar para dominar a ambos países, al Líbano y otras naciones de la región con el único objetivo de salvar a su gran aliado Israel.
En Venezuela, su presidente Hugo Chávez, aunque con menos peso internacional y enfrascado en su lucha contra el cáncer, ha expresado en varias ocasiones su adhesión a las reformas de Bachar, el dirigente del que considera "hermano país árabe".
Entre los amigos perdidos por Al Asad durante este año de represión, están los miembros de la Liga Arabe, que desplegó una misión de observadores en Siria, frustrada por el deterioro de la situación. El 22 de enero la organización panárabe suspendió a Damasco de entre sus filas.
Estados Unidos cerró su embajada en la capital siria el 6 febrero. Al día siguiente, los países de la organización de Cooperación del Golfo -las ricas monarquías petroleras de Arabia Saudí, Catar, Omán, Kuwait, Baréin y los Emiratos Arabes Unidos- también retiraron a sus diplomáticos.
La Unión Europea, ya había congelado el 23 de mayo de 2011 los activos de Bachar y le impedía viajar a los Veintisiete, con lo que acabó la inicial confianza quedespertó en el Viejo Continente su llegada al poder tras la muerte de su padre en julio de 1999.
Precisamente, Bachar al Asad, el "presidente heredero", realizó su primer viaje al extranjero a España el 2 de mayo de 2001, cuando visitó en Córdoba la exposición "El Esplendor de los Omeyas Cordobeses".
Eran los tiempos en los que Al Asad miraba la transición democrática española como modelo a seguir y a Europa como bloque al que asociarse.
Pero la buena estrella de Bachar con la comunidad internacional comenzó a declinar tras las acusaciones contra su país por el asesinato el 14 de febrero de 2005 del exprimer ministro libanés Rafic Hariri.
Iniciada la "sangrienta primavera siria" el joven oftalmólogo tomó el camino de su progenitor apodado "El león" de Damasco, siguiendo la traducción de su apellido y la fiereza en reprimir las demandas de libertades.
Le queda una mano tendida, la de Annan, enviado especial del secretario general de la ONU y de la Liga Arabe, que le ha puesto sobre la mesa un plan de seis puntos que debería comenzar a aplicar hoy.
Entre las condiciones del plan se incluyen considerar las aspiraciones del pueblo sirio y el nombramiento de un interlocutor para dialogar, el cese de la violencia y la liberación de los detenidos.