El gobernador del estado norteamericano de Nueva York, David A. Paterson, presentó hoy un proyecto de ley que prevé endurecer los castigos a los conductores que manejen bebidos y lleven niños consigo, con penas de prisión de hasta 25 años en caso del fallecimiento del niño
La propuesta surge tras el trágico accidente que acabó con ocho muertes ocurrido en julio en el condado de Westchester, al norte de la ciudad de Nueva York. El accidente se produjo cuando una mujer que conducía una minivan y en la que iban sus tres sobrinos y sus dos hijos ingresó contramano en una calle y chocó contra dos autos, un deportivo y otro coche.

La mujer, de 36 años, su hija, de 2 años, y tres sobrinas que iban en el coche -de 8, 7 y 5 años- murieron, mientras que el otro hijo de la conductora, de 5 años, sobrevió aunque con lesiones en la cabeza.

Los tres ocupantes del auto deportivo también murieron mientras que las dos personas del tercer coche sufrieron heridas leves.

Tras el accidente, la policía dijo que el nivel de alcohol en la sangre de la mujera doblaba lo permitido y que había fumado marihuana. Su marido dijo luego que su mujer no era alcohólica y que sufría problemas de salud que podían explicar su comportamiento.

De acuerdo a la propuesta de Paterson, si se detecta a un conductor ebrio y que lleve niños se le instalaría un aparato en el auto para que no pueda arrancar. Si reincidiera, el acusado podría sufrir pena de prisión.

En el caso que muera un niño menor de 17 años en un accidente y el conductor estuviera bebido, la pena de prisión podría ser de hasta 25 años.