Aquel 23 de agosto, el adolescente se encontraba en una zona blanca del barrio de Bensonhurst, en Brooklyn, junto a dos amigos también negros para ver un coche de segunda mano, cuando fueron atacados por una banda de unos treinta jóvenes blancos armados con bates y palos de golf.
Nueva York, EU.- Nueva York conmemora estos días el veinte aniversario del asesinato de un adolescente negro, Yusuf Hawkins, por parte de una turba de jóvenes blancos, un incidente que exacerbó al máximo las tensiones raciales en la ciudad e impulsó la defensa de los derechos de las minorías.

Según informó hoy la prensa local, familiares y amigos del adolescente fallecido, acompañados por el reverendo y activista Al Sharpton, realizaron ayer una marcha silenciosa en el cementerio de Brooklyn donde se encuentra enterrado el joven negro fallecido el 23 de agosto de 1989.

"Veinte años después no lo he podido superar, parece como si hubiera ocurrido ayer", dijo en el acto la madre de Hawkins, Diane Hawkins, publicó el Daily News, que, como otros diarios locales, recordó el asesinato del adolescente de 16 años y las tensiones y cambios sociales que generó.

"Nada más ocurrir lo de Yusuf, tuvimos nuestro primer alcalde negro. Ahora tenemos un presidente negro, un fiscal general negro y un gobernador negro. Sin embargo, institucionalmente aún tenemos desigualdades estructurales en educación, sanidad y política", apuntó Sharpton en una entrevista publicada por el New York Times.

Aquel 23 de agosto, el adolescente se encontraba en una zona blanca del barrio de Bensonhurst, en Brooklyn, junto a dos amigos también negros para ver un coche de segunda mano, cuando fueron atacados por una banda de unos treinta jóvenes blancos armados con bates y palos de golf.

En el incidente, Hawkins recibió dos disparos mortales en el pecho.

El asesinato causó una fuerte impresión en la comunidad negra, que exigió el rápido procesamiento de los responsables, así como en el conjunto de la ciudadanía, lo que terminó minando las posibilidades de reelección del que entonces era el alcalde de Nueva York, David Dinkins.

Las tensiones raciales se agravaron días después del asesinato, cuando los residentes de Bensonhurst, la mayoría de origen italiano, recibieron con insultos racistas a una manifestación encabezada por Sharpton para pedir justicia en el caso.

Ocho personas fueron a juicio en 1990 por el asesinato de Hawkins, y cinco de ellas fueron declaradas culpables, pero sólo tres cumplieron penas de prisión.

Las autoridades identificaron como autor de los disparos a Joseph Fama, que contaba entonces con 19 años, por lo que fue condenado a 32 años de cárcel.