Foto: AP
El presidente estadounidense hablará con su colega chino, Hu Jintao, de asuntos como la no proliferación, el cambio climático o la crisis económica mundial
El diálogo entre Estados Unidos y China es beneficioso no sólo para los dos países, sino para todo el mundo, afirmó el presidente estadounidense, Barack Obama, en la ceremonia de bienvenida que le ofreció en Pekín su colega chino, Hu Jintao.

Obama se dirigió al Gran Salón del Pueblo en Pekín para desarrollar una reunión bilateral con Hu, en la que hablarán de asuntos como la no proliferación, el cambio climático o la crisis económica mundial.

Al comenzar su reunión bilateral, el presidente estadounidense expresó su agradecimiento a su anfitrión por su hospitalidad y aseguró que "creemos que un diálogo robusto es importante no sólo para Estados Unidos y China sino también para el resto del mundo".

Por su parte, Hu declaró que Obama "ha trabajado activamente para promover nuestra relación" y expresó su voluntad de "mantener unos lazos profundos".

Los dos líderes mantienen una reunión de dos horas de duración, que en su primera parte tendrá carácter bilateral y en su segunda mitad contará con la presencia de sus equipos de asesores.

En concreto, el presidente estadounidense intentará persuadir al líder chino para llegar a un acuerdo de cara a la reunión de Copenhague contra el calentamiento global.

Los países desarrollados quieren imponer recortes de emisiones de gases contaminantes en las que participen también los países en desarrollo, mientras que esas naciones, incluidas India y China, dos de los principales emisores, rechazan adoptar recortes obligatorios.

Obama también buscará recabar el apoyo de Hu a posibles medidas más duras contra Irán y Corea del Norte si esos países continúan incumpliendo sus obligaciones internacionales en sus programas atómicos.

Un asunto más espinoso será la economía, donde se espera que Obama inste a China a fomentar más el consumo interno y a permitir que la cotización del yuan fluctúe de acuerdo con la demanda del mercado, asuntos en los que Pekín se ha mostrado hasta el momento poco receptivo.

Ambos líderes ya se vieron anoche en una cena de carácter privado en la que abordaron los desafíos económicos de sus respectivos países.

Según indicó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, James Jones, durante la cena, la conversación se centró en la evolución y las historias de los dos países.

Los dos líderes volverán a compartir mesa esta noche en una cena de Estado también en el Gran Salón del Pueblo, después de que Obama haya dedicado unas horas al turismo para visitar la Ciudad Prohibida, la residencia de los antiguos emperadores.

Obama, que permanecerá en Pekín hasta mañana, llegó a la capital china el lunes procedente de Shanghai, donde conversó con universitarios chinos en una sesión de preguntas y respuestas en la que insistió en la necesidad de respetar unos derechos humanos que son "universales".

"No buscamos imponer ninguna forma de Gobierno a ningún país. Pero no creemos que nuestros valores sean únicos a nuestro país", sostuvo.
"La libertad de expresión, de religión, de acceso a la información y de la participación política son, creemos, derechos universales. Deberían aplicarse a todos los pueblos, incluidas las minorías étnicas y religiosas, sea en Estados Unidos, en China o en cualquier otro país", subrayó.

Obama viajará el miércoles a Corea del Sur, la última etapa de una gira que le ha llevado también a Japón y Singapur.