Washington.- Flanqueado por sus hijas Sasha y Malia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cumplió hoy por primera vez y con mucho humor con la tradición de perdonar a un pavo en la Casa Blanca en momentos en que millones de aves afrontan su destino en los hornos de los hogares estadounidenses.

El afortunado pavo, "Courage" (Valor), un ave blanca de más de 20 kilos, recibió el perdón presidencial de un Obama que, entre risas, admitió que su idea inicial era comérselo pero que fueron sus hijas las que lo convencieron de lo contrario.
Washington.- Flanqueado por sus hijas Sasha y Malia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cumplió hoy por primera vez y con mucho humor con la tradición de perdonar a un pavo en la Casa Blanca en momentos en que millones de aves afrontan su destino en los hornos de los hogares estadounidenses.

El afortunado pavo, "Courage" (Valor), un ave blanca de más de 20 kilos, recibió el perdón presidencial de un Obama que, entre risas, admitió que su idea inicial era comérselo pero que fueron sus hijas las que lo convencieron de lo contrario.

"Antes de que este pavo se ponga demasiado nervioso... y antes de que yo me ponga demasiado hambriento... `Courage`, por la presente eres perdonado, vivirás en Disneylandia", dijo Obama ante un ave bastante indiferente -pese a la preocupación del mandatario- ante las numerosas cámaras que inmortalizaron el momento.

"Hay algunos días en que me acuerdo por qué me presenté a la presidencia, como éste en el que perdono a un pavo y lo envío a Disneylandia", agregó sonriente.

Junto al segundo pavo "alternativo" perdonado, "Carolina", "Courage" viajará "en primera clase" a California, donde mañana tendrá un puesto de honor en el tradicional desfile que se celebra por Acción de Gracias en el parque de atracciones de Disney en ese estado.

"Es como un pollo gigante", comentó la hija mayor del presidente, Malia, de 11 años, entre las risas de su padre y los demás asistentes.

"Una observación brillante", replicó Obama quien, sin embargo, dijo no estar "muy convencido del peinado" del afortunado pavo, al que, pese al perdón, tampoco parecía querer dejar partir de la cocina de la Casa Blanca.

"Me dicen que los presidentes Eisenhower y Johnson se comían sus pavos. No se les puede recriminar por ello. Este pájaro tiene muy buena pinta (...) se librará de su terrible pero delicioso destino", dijo.

"Un pavo de 45 libras, eso alimentaría a muchos... "qué le dieron de comer a éste?", insistió.

Sin embargo, en medio de las tradicionales bromas Obama también buscó un espacio de seriedad recordar la dura económica de la que empieza a salir el país y al enviar un saludo especial a "todos" los militares estadounidenses en servicio a lo largo del mundo, en momentos en que se espera, la próxima semana, que el mandatario haga uno de los anuncios más difíciles hasta el momento: el envío de unos 30.000 efectivos más a Afganistán.