Tres días antes de las elecciones presidenciales en Afganistán, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió hoy nuevamente paciencia en la lucha contra los talibanes y terroristas
El mandatario norteamericano preparó a la población para nuevos "días difíciles" en la guerra de Afganistán y remarcó que la operación militar en ese país es necesaria para garantizar la seguridad del pueblo estadounidense.

La nueva estrategia tiene metas muy claras, centradas en la destrucción de Al Qaida y los elementos extremistas vinculados a ella, explicó Obama ante veteranos en Phoenix, estado de Arizona.

"No será rápido. No será fácil", advirtió. "Pero no debemos olvidar que ésta no es una guerra por opción. Es una guerra por necesidad".

Los terroristas que perpetraron los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, planearon nuevos atentados. Si los talibanes no son detenidos, Al Qaida se beneficia con nuevos refugios, desde los cuales pueden pergeñar sus planes.

Esta guerra "es de importancia fundamental para la defensa de nuestra población", sentenció.

Obama se mostró contrario a realizar gastos militares para sistemas de defensa anacrónicos y consideró que el actual equipamiento de las Fuerzas Armadas estadounidenses necesita de "una reforma fundamental" en la política de gasto para la defensa.

Obama criticó a la industria armamentista estadounidense y a los representantes en el Congreso que están a favor de sistemas "que serían más adecuados para combatir a los soviéticos en campos europeos que a los rebeldes en el salvaje Afganistán".

Veinte años después del fin de la Guerra Fría, un presupuesto de Defensa con esos fines "es simplemente inaceptable". Obama amenazó al Congreso con interponer el veto presidencial en caso de que los sistemas de defensa sean aprobados sólo con miras a la obtención de puestos de trabajo o teniendo en cuenta los intereses de la industria.