Unviersal
Washington.- A punto de alcanzar a su contendiente, Barack Obama se alzó ayer con una importante victoria en el estado de Maine, en unas asambleas partidistas (caucus) que registraron elevados índices de participación a pesar de la nieve y las bajas temperaturas imperantes.
Su victoria eleva a 19 el número de estados conquistados frente a los 12 de Hillary Clinton, pero sigue sin resolver el empate técnico que mantiene en cuanto al número de delegados. Pero se va acercando a Hillary.

Tras los caucus de ayer en Maine, el marcador de delegados compulsados por CNN sigue manteniendo a Hillary Clinton con una ventaja mínima de mil 148, frente a los mil 121 de Barack Obama. Apenas 27 de diferencia.

En total se necesitan 2 mil 25 delegados para conseguir la nominación demócrata, que se decidirá a finales de agosto, en Denver.

Victorias de costa a costa

"Hemos ganado en la costa atlántica, hemos ganado en la costa del golfo (de México), hemos ganado en la costa del Pacífico", dijo Obama, exultante, ante 18 mil personas en Virginia Beach, Virginia.

La derrota de Hillary Clinton en Maine coincidió ayer con la destitución de su jefa de campaña, Patti Solis Doyle, en un indicio de los problemas que aquejan a su candidatura. Solis Doyle, hija de inmigrantes mexicanos, había sido también hasta la fecha el puente de Hillary hacia la comunidad hispana.

"Estoy orgullosa de haber dirigido esta campaña y de considerar a Hillary amiga durante los últimos 16 años", dijo Doyle en un correo electrónico distribuido a sus colaboradores y simpatizantes en el momento de su partida.

Su puesto lo ocupa desde ayer Maggie Williams, jefa de gabinete de Hillary Clinton cuando era primera dama y una de la artífices de su campaña para su elección en el Senado.

Será Williams a quien corresponda remontar una racha de derrotas consecutivas de Hillary que podrían acumularse el próximo martes en las primarias de la llamada región del Potomac -Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia- donde parte como favorito Obama y estarán en juego un total de 248 delegados.

La derrota de Hillary en los caucus de Maine fue la quinta inflingida durante el fin de semana, tras las sufridas el sábado en Nebraska, Louisiana, Washington y las Islas Vírgenes. Los malos resultados frustraron unas expectativas que, apenas tres meses atrás, le auguraban una victoria con una holgada ventaja.

Sus estrategas de campaña confiaban en un triunfo similar al protagonizado por Hillary en enero pasado en los estados de Massachusetts y New Hampshire, donde el voto femenino fue crucial para colocarla a la cabeza de la contienda.

Obama, de campaña ayer en Alexandria, Virginia, de cara a las primarias del martes, dijo que Clinton es "una persona capaz" y una "enorme mejora" con respecto al presidente George W. Bush, pero que el público considera a la senadora parte de una era política de divisiones cuando el gobierno estaba paralizado y los republicanos tomaron el control del Congreso.

"Creo que le resulta muy difícil a la senadora Clinton romper con la política de los últimos 15 años", dijo Obama.

La mayoría de los analistas coincide en que las claves de la victoria de Obama están en una estrategia de saturación de anuncios a través de radio y televisión, pero también la serie de apariciones en las que contó con el apoyo del senador y del congresista por Massachusetts, John Kerry y Patrick Kennedy, respectivamente.

A pesar de que Hillary Clinton contó con el respaldo del gobernador de Maine, John Baldacci, al final fue incapaz de remontar en unos caucus que registraron índices récord de participación.

Las lecciones aprendidas en Wa-shington, Louisiana, Nebraska, las Islas Vírgenes y Maine han obligado a la campaña de Hillary Clinton a apostar nuevamente por una intensa campaña a través de la radio y la televisión en los Estados de Maryland, Virginia y Distrito de Columbia con la esperanza de contener el avance de Obama en las primarias de mañana martes. (Con información de agencias)