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Washington.- Fue la noche de Barack Obama. El aspirante a la nominación del Partido Demócrata a la Presidencia no sólo se llevó el premio mayor de las primarias y caucus de ayer, Washington, sino también Nebraska y Louisiana, dejando a su rival, Hillary Clinton, sin nada que festejar.
Los resultados, en todo caso, no rompen el "empate técnico" que los mantiene enzarzados en una reñida contienda por la nominación del partido, toda vez que los delegados se reparten en forma proporcional.

Los triunfos de Obama le permitieron recortar distancias frente a Clinton en el preámbulo de la contienda por Maine, que tendrá lugar hoy, y la región del Potomac que los enfrentará el próximo martes en los estados de Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia.

"Hoy, la gente ha vuelto a decir desde Louisiana, desde Nebraska y el estado de Washington que ya ha llegado la hora de cambio. No de pegar una pegatina en nuestros coches a favor del cambio, sino de trabajar por ello. De escribir un nuevo capítulo en nuestra historia", dijo Obama desde Richmond, Virginia, donde arengó a miles de incondicionales que se reunieron para festejar su victoria.

La significativa victoria de Obama en el estado de Washington (con 68% frente a 31% para Clinton) sede de empresas líderes en los sectores de la informática, la aviación y la biotecnología, le han permitido hacerse con la mayoría de los 97 delegados en juego.

En Nebraska, el senador obtuvo 68%, frente a 32% para Hillary, en tanto en Louisiana logró 53% contra 39% para Clinton.

Fuentes en la campaña de Obama confiaban en que lo ocurrido ayer le permita abonar el terreno de una racha de victorias consecutivas en las primarias del martes y mejorar sus proyecciones frente a la crucial cita del 4 de marzo en los gigantes demográficos de Ohio y Texas, donde Clinton parte como favorita.

Sorprendente victoria

En el bando republicano, donde el senador por Arizona, John McCain avanza con paso firme hacia la nominación del Partido Republicano, la gran sorpresa, hasta el cierre de esta edición, parecía ser el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, al conseguir alzarse con la victoria en las primarias de Lousiana y en el caucus de Kansas. En el caucus de Washington, McCain iba a la cabeza, pero por apenas dos puntos porcentuales, confirmando que el voto conservador se sigue resistiendo a sus aspiraciones presidenciales.

En Kansas, con 100% de los votos contados, Huckabee se hizo con 60%, frente a 24% de McCain. Con base en la regla de "el ganador se lleva todo", Huckabee se quedó con los 36 delegados en juego.

Pero no sólo eso, todo indicaba anoche que el ex ministro se llevaría también la victoria en Louisiana, con 45% , dejando a McCain con un mal sabor de boca.

"Estamos ante unas elecciones de verdad", dijo anoche Huckabee al asegurar que, a diferencia de Mitt Romney, el ex gobernador de Massachusetts que decidió abandonar la contienda, él no piensa hacerse a un lado en la lucha por la nominación.

"Tengo gran apoyo en estados como Texas y sé que vamos a ganar ahí", adelantó Huckabee, lanzando un desafío a McCain, quien se ha mostrado incapaz de lograr el apoyo de la derecha cristiana y conservadora.

Precisamente,en un intento por recomponer las filas del Partido Republicano en torno a McCain, el ex vocero del partido en el Congreso, Newt Gingrich, arengó a las filas conservadoras para asegurarles que "es más importante una victoria política que la pureza política".