Foto: Vanguardia/Archivo
Excélsior
La censura del gobierno de Francisco Franco mantuvo bajo estrictica vigilancia la obra del Nobel mexicano, cuyos poemas fueron mutilados y/o alterados, según los reportes que conserva el Archivo General de la Administración
México, DF. La censura franquista tachó la obra de Octavio Paz de peligrosa, irreverente, tendenciosa, soez, atroz y pro marxista y la mantuvo bajo estricta vigilancia, logrando mutilar algunos de sus poemas y reescribir párrafos enteros de sus ensayos. La mordaza llegó a condicionar la llegada y edición de sus libros en España y, en el mejor de los casos, permitió la publicación debido a la completa incomprensión de los textos por parte de sus censores.

Una exposición, que será inaugurada mañana en el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares, España, saca a la luz una veintena de documentos que revelan el escrutinio a que fue sometida la obra del Premio Nobel de Literatura mexicano, así como una serie de imágenes del poeta y ensayista, captadas durante sus dos visitas a España (en 1937 y 1982), ambas cuando Francisco Franco no estaba en el poder.

La muestra, curada por el investigador Jesús Cañete Ochoa, revisa los expedientes de censura sobre 14 obras de Octavio Paz que primero fueron emitidos por la dirección General de Propaganda, y después por la Dirección General de Cultura Popular, a cargo del Ministerio de Información y Turismo del gobierno de Franco. Los documentos dan cuenta de dos tipos de escrutinio: el que se impuso a las obras de Paz que serían importadas de México a España y las que se editaron en el mismo país europeo.

Los informes de censura, que afirma Cañete constituyen un género que se podría denominar como literatura de la mordaza,  estaban conformados por un formulario que incluía preguntas como ¿Ataca al Dogma?, ¿A la Iglesia o a sus Ministros?, ¿A la moral?, ¿Al Régimen y a sus instituciones?, ¿A las personas que colaboran o han colaborado con el Régimen?. Las preguntas jamás se modificaron durante el franquismo y debían ir acompañadas de los números exactos de las páginas donde los censores identificaban ataques políticos o desviaciones morales.

Las primeras obras de Paz que fueron sometidas al escrutinio fueron 200 ejemplares de Libertad bajo palabra, para los que la editoral Edhasa solicitó permiso de importar desde México en 1950 y que había sido editado un año antes por el Fondo de Cultura Económica (FCE). Los censores, Pedro de Lorenzo, un mediocre escritor que calificó a Luis Cernuda de rojo de España, y el eclesiástico Andrés de Lucas.

El primero, señaló las páginas 8,15, 17, 18 y 35 del poemario, con contenido de frases y expresiones obscenas, otras irreverentes. Al censor habían ofendido versos como: Invento la quemadura y el aullido, la masturbación en las letrinas y otros de poemas como Ni el cielo ni la tierra, Las palabras, El prisionero y Al ausente. De Lucas fue más allá e informó que el libro contenía Versos oscuros y estúpidos con algunas expresiones equívocas. Aun así, concluyó que podía autorizarse la importación por el escaso número de lectores que leerán estos engendros.

De Águila o Sol sólo se solicitó autorización de importación de dos ejemplares en 1952 que no tuvieron grandes problemas debido a que un censor anónimo determinó que se trataba de Puro lirismo. La autorización de 200 libros de Semillas para un himno (2005) fue encargada al poeta falangista Jesús Juan Garcés, quien arremete contra Paz y le resta importancia Poesías de un poeta americano creacionista sin un argumento general () Nada que objetar. Autorícese salvo superior parecer.

Publicar en España

Cañete Ochoa señala en la investigación que sustenta la muestra que la obra de Octavio Paz se dio de bruces con la censura franquista cuando se buscó editar sus libros en la misma España. En 1966, Carlos Barral planeó la edición de La Centena, una antología del Nobel de Literatura que incluía 100 poemas. El libro requirió dos informes de censura que constan en el expediente 66-03042-04712; el primero pidió suprimir pasajes de las páginas 2, 58, 63 por su expresión soez; 16 por irreverentes; 46-57 por tendenciosos, 75 por obsceno y atroz y 95 por tendencioso pro marxista. El informe concluía Con las supresiones precitadas el libro PUEDE AUTORIZARSE. A escala menor, el segundo censor coincidió.

El curador señala que a pesar de las enmiendas, no se suprimieron las expresiones chillen putas del poema Las palabras, ni la estrofa Madrid, 1937 que se refiere a los bombardeos de Madrid en la Guerra Civil, entre otros versos de intención erótico y con referencias al Che Guevara: La censura, sin embargo, consiguió mutilar dos poemas: en El prisionero se quitó el de Dios del verso esos delicados instrumentos de cirugía para extirpar el chancro de Dios.

En Trabajos del poeta, de Águila o Sol, por su parte, se quitaron las palabras los sacramentos y Cristo que aparecen en la décima sección del poema. Ambas eliminaciones aparecieron en la edición del libro, de seis mil ejemplares, que terminó por imprimirse en España en 1969; Cañete dice que en su lugar se ven los huecos de las palabras ausentes y algunos restos tipográficos como una coma colgando, un paréntesis y una interrogación vacíos.

Tras La Centena, agrega, la censura franquista puso la obra de Paz bajo estricta vigilancia. En 1971, la censura habría de caer nuevamente con Las peras del olmo, donde se suprimió completo el discurso Aniversario español que Paz dictó en 1937, cuando tenía 23 años y acudió como invitado a la Junta Delegada de Defensa de Madrid. De la censura, el Nobel mexicano estaba consciente e incluso en una carta que envía a su amigo, el poeta Pere Gimferrer, le pide que junto con Juan Ferraté (director literario de Seix Barral), le informen si están de acuerdo con las supresiones de Las peras del olmo.

Mayor amputación  sufrió Traducción: literatura y literalidad (Tusquets, 1971), de donde fueron reescritos algunos párrafos. En el ensayo Un poema de John Donne, los franquistas no toleraron que Paz considerará que Felipe Neri era el hoy olvidado y le cambiaron el texto por San Felipe Neri; del mismo texto, un fragmento que se refería a Donne en sus años mozos fue completamente modificado.

La confusión los salvó

Si algunas frases y párrafos no resistieron la censura, otros libros, como Teatro de signos, de 1974, se salvaron por las confusiones que produjeron en los censores. De este libro, preparado por Julián Ríos, confesó el examinador: no sé de qué se trata. Todo pura forma. Como traducir a prosa una poesía de Góngora quitándole toda erudición mitológica. () Todo confuso, sin aludir a nada en concreto. De lo único que se quejó fue de la portada que incluía un dibujo erótico hindú. El libro, sin embargo, se publicó sin modificación.

Los documentos del AGA conservan diferentes papeles sobre Octavio Paz en distintos fondos: el de la Junta Delegada de la Defensa de Madrid, que contiene fotografías de la primera estancia del Nobel mexicano en España, en 1937; en Censura Literaria, donde están los informes de escrutinio y el Archivo Alfonso, con un reportaje gráfico de la segunda visita de Paz en 1982.

La muestra, lleva el título de Octavio Paz: Guerra, Censura y libertad y ha sido organizada en el marco del Centenario del Natalicio de Octavio Paz, por el AGA, la Universidad de Alcalá, la Embajada de México en España y el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid.      

Apreciaciones del franquismo

Fragmento del primer informe de censura, del 6 de mayo de 1969, sobre la publicación de La Centena:

    I. Poemas de valor diverso, con gran variedad métrica, en los que predomina el tema erótico, si bien sea casi siempre expuesto sin crudeza ni realismo, sino más bien en forma velada mediante una gran riqueza de metáforas y algunos (menos) símbolos de inspiración preferentemente oriental. La obra comprende también algunas páginas en prosa donde el autor expone, con gran riqueza de imágenes y metáforas, impresiones y experiencias personales en su labor poética. Hace gala el autor de una gran imaginación y facilidad en el juego de palabras y el uso del retruécano. Algunas de las poesías, conjuntamente con el tema erótico, intentan incorporar elementos tomados de la metafísica oriental, preferentemente del budismo.

    II. Débense suprimir los pasajes señalados en las páginas 2 (expresión soez), 16 (tres, especialmente irreverentes), 46-57 /(tendencioso), 58 (expresión soez), 63 (soez e irreverente), 75 (obsceno), 95 (tendencioso pro marxista), 98 (obsceno y atroz).

     Conviene hacer notar que la numeración de las galeradas salta de la 46 a la 57.

    III. Con las supresiones precitadas el libro PUEDE AUTORIZARSE.

La acción de la censura

    Escribió Paz en el ensayo Un poema de John Donne: No es extraño que muchos años hayan visto con desconfianza la conversión de Donne. Aunque en su juventud fue escéptico y libertino, cultivó siempre las amistades que podrían acercarlo al poder.

    La censura lo modifico así: En sus mocedades fue escéptico y libertino pero la misma audacia de sus opiniones y gestos –alianzas de inteligencia y desafío, ingenio y agresividad– le conquistaron amigos en un círculo brillante y cercano al poder.