LA JORNADA
México, D.F. .- Está aquel joven estadunidense suicida que rompió con lo establecido, cantó "prefiero estar muerto que ser cool", vendió millones de discos e influyó también en millones de jóvenes, que escuchaban en su banda Nirvana algún elemento de lo que era real. Kurt Cobain: about a son (Kurt Cobain: sobre un hijo, 2007), dirigido por A.J. Schnack, 2007), se proyectará el jueves 7 a las 21 horas en El Pasagüero. Luego habrá un concierto con Jessy Bulbo y Los Margaritos. Se trata de la primera de cuatro presentaciones de este tipo (proyección seguida de concierto). Las otras tres serán en Tijuana, Oaxaca y Guadalajara.
Antes del atormentado Cobain, ejerció influencia sobre él, en los años 70, la banda británica The Clash, llena de rabia y con un alto sentido ético. Joe Strummer: the future is unwritten (Joe Strummer: el futuro no está escrito, 2007), de Julien Temple, ha recibido excelentes críticas. En la cinta, el artista cuenta que cuando, de niño, estaba en el internado, "los Rolling Stones salían del enorme radio de madera: era el sonido de otro mundo. Decidí sólo seguir la música, para siempre".

Cambió el sentido del rocanrol

Para Bono, The Clash transformó el sentido del roncanrol: "Cierta integridad era más importante que andar en coche"; "el rock no era entretenimiento".

Un señor, entonces joven, dice: "Nos informaba sobre lo que pasaba en el mundo, porque chavos como yo no leíamos los periódicos". Y Bono complementa cómo él no tenía ni idea de dónde estaba Nicaragua, y cuando The Clash sacó el disco Sandinista! (1980) les mostró ese mundo: "La letra de las canciones de Joe eran como un atlas".

Al mismo tiempo que The Clash retaba a la autoridad en Inglaterra, un tamaulipeco hacía historia en la música grupera y tropical. Rigo: una confesión total (Victor Vio, 1979) muestra el fenómeno de masas que el músico despertó, contó a La Jornada José Luis Paredes Pacho, director de Casa del Lago y ex baterista de Maldita Vecindad. El recinto universitario es sede de proyecciones gratuitas de los documentales incluidos en Sonidero. La banda de Rigo Tovar tenía "la dotación instrumental del rock", el sonido combinaba la cumbia, el calypso, el rocanrol, el soul (entre otros géneros) y el público tenía una actitud roquera (las masas, los gritos, las desmayadas). La cinta, si bien de factura pobre, es un documento histórico, añadió Paredes. Ofrece pistas, por ejemplo, de cómo se fue formando el baile tropical. Muestra cómo era querido en ambos lados de la frontera de México-Estados Unidos.

Según los organizadores de Ambulante, Rigo: una confesión total "es un fiel registro del proceso que se vivió en el país para consolidar poco a poco la libertad de reunión y para encontrar los espacios para la libre expresión popular".

En el mismo hemisferio pero al sur, en Brasil, tenía lugar el tropicalismo, del cual formó parte Tom Zé. Fabricando Tom Zé (2006), del joven director Décio Matos Júnior (1979), muestra al artista durante su gira internacional en 2005.

También en los 70, brincando otra vez a Gran Bretaña, estaba Joy Division, banda enormemente influenciada por los Sex Pistols, de la cual se proyecta la cinta Joy Division (Grant Gee, 2006).

Por otro lado, en una isla caribeña se gestó uno de los movimientos artístico-políticos más importantes del siglo XX, el reggae. Made in Jamaica (Hecho en Jamaica, 2006), de Jérôme Laperrousaz, es un retrato del movimiento.

Completa el abanico Scott Walker: 30th Century Man (Scott Walker: el hombre del siglo 30), de Stephen Kijak. La dirección de fotografía es de Grant Gee, director de Joy Division.

Programa: www.ambulante.com.mx