"Me mantengo en el poder (pero) seguiremos los principios democráticos y, si es necesario, organizaremos un referéndum" para resolver la situación, dijo Ravalomanana ante una manifestación multitudinaria de sus seguidores reunidos frente al Palacio Presidencial de Iavoloha.
Antananarivo, Madagascar.- El presidente de Madagascar, Marc Ravalomanana, bajo presión de la oposición para que renuncie, anunció que "si es necesario" organizará un referéndum para poner fin a la crisis política en que está inmerso el país desde enero pasado.

"Me mantengo en el poder (pero) seguiremos los principios democráticos y, si es necesario, organizaremos un referéndum" para resolver la situación, dijo Ravalomanana ante una manifestación multitudinaria de sus seguidores reunidos frente al Palacio Presidencial de Iavoloha.

Ravalomanana salió así al paso de las renovadas demandas del líder de la oposición malgache, Andry Rajoelina, que este fin de semana exigió de nuevo su dimisión.

Ante la tensión y la confusión que se viven en Madagascar, la Unión Africana expresó hoy su "profunda preocupación", instó a las partes a "evitar cualquier acción que socave las instituciones" del país y convocó para mañana una reunión urgente de su Consejo de Paz y Seguridad, según un comunicado remitido a Efe.

Rajoelina, un antiguo pinchadiscos convertido en político populista, acusa a Ravalomanana de malversación de fondos públicos y de violar la Constitución y ha buscado el apoyo de un sector del Ejército con el fin de derrocarlo en un golpe de Estado.

"Tenemos una sola demanda, la renuncia de Ravolamanana", dijo ayer, sábado, Rajoelina ante más de 10.000 de sus seguidores concentrados en la Plaza 13 de Mayo, del centro de Antananarivo.

El dirigente opositor dio ayer un plazo de "cuatro horas" para que el jefe de Estado renunciara y añadió que él estaba dispuesto a trasladarse personalmente al palacio presidencial Iavoloha, situado a las afueras de la capital malgache, para asumir el poder.

"Estoy preparado para una entrega democrática (sic) del poder e incluso ir a Iavoloha para despedirme amigablemente de él (Ravalomanana)", dijo el ex alcalde de Antananarivo, destituido de su cargo por el Gobierno a principios de febrero.

Rajoelina recalcó que Ravolomanana no tenía otra opción sino "renunciar pacíficamente", pues de lo contrario él adoptaría "las medidas necesarias para retirarlo del poder", en una velada amenaza a la fuerza de una facción del Ejército que, supuestamente, lo apoya.

En su reacción al ultimátum, Ravalomanana acusó a Rajoelina de tratar de desestabilizar el país en beneficio propio organizando "protestas callejeras que usan el terror y la intimidación para sobrevivir".

Ayer, un grupo de seguidores de Rajoelina ocupó las oficinas del Gobierno en Antananarivo, que estaban vacías, y anunció que Ravalomanana y su gabinete habían sido "destituidos".

El grupo ocupante estaba dirigido por Roindefo Zafitsimivalo Monja, al que Rajoelina ha designado "primer ministro", quien dijo representar a una llamada "Alta autoridad de transición" y anunció que "Madagascar tendrá elecciones presidenciales y legislativas en los próximos 24 meses".

Monja y sus compañeros iban escoltados por unos treinta soldados del Cuerpo de Administración del Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), que se mantiene acuartelado desde principios de esta semana a unos 15 kilómetros de Antananarivo.

Vencido el plazo de cuatro horas dado por Rajoelina a Ravalomanana para renunciar, no se registraron, sin embargo, movilizaciones de tropas que indicaran que el primero cuente con el apoyo de los militares en su pulso con el jefe de Estado.

No obstante, Rajoelina reiteró hoy que "las Fuerzas Armadas ya no responden al jefe del Estado" y que es él quien da las órdenes al Ejército malgache.

Ravalomanana ha hecho varios llamamientos para que las fuerzas de seguridad del país "permanezcan unidas y neutrales" y ayuden a restaurar el orden público.

La crisis malgache comenzó el pasado 26 de enero, cuando Rajoelina encabezó una manifestación de protesta contra Ravalomanana en Antananarivo que degeneró en violentos enfrentamientos con la Policía.

Desde entonces se han producido disturbios y choques de las respectivas facciones políticas en los que han muerto unas 140 personas.