El Universal
Embellecer los párpados es una tarea de todos los días, pero hacer de ello todo un arte depende de ti
Maquillar los párpados es un arte. Un juego de contrastes, un equilibrio de luces y sombras que requiere tiempo para dominarse.

Pero no sólo eso, además se debe realizar con productos que aporten color preciso, duradero y no se corran.

Los laboratorios cosméticos han conseguido actualmente productos de una extraordinaria calidad, comodidad y estética; la mayoría de ellos probados oftalmológicamente.

Sombras hoy
En el antiguo Egipto, el maquillaje para los ojos se obtenía mezclando tierra, ceniza y tintas. Hoy en día, en cambio, las sombras de ojos deben poseer ciertas características que las hagan eficaces y seguras.

En primer lugar, su textura debe ser lo suficientemente sólida para no correrse, pero lo bastante blanda para extenderse con facilidad sobre el párpado. También deben tener pigmentos eficaces, que les permitan permanecer intacta durante horas.

Se pueden encontrar en varias presentaciones:
En polvo compacto: Son las más utilizadas porque son muy prácticas y cómodas.
Aunque existen con un sólo color, también puede ser una paleta que contiene distintos tonos para combinarlos entre sí.

Generalmente, se incluye aplicador en cada estuche y algunas tienen espejo integrado.

Cremosas o líquidas: No son tan populares como las anteriores, pero también tienen sus adeptas.
Son perfectas para quienes tienen párpados secos, pero deben evitarlas las mujeres de párpados grasos o con arrugas, porque la aplicación no sería óptima y se formarían grumos.

Algunas tienen un cepillo aplicador colocado en la boca del producto para mayor comodidad; en caso contrario, se puede usar la yema de los dedos.
En lápiz. Son como los delineadores, pero con mina más gruesa para que sea más rápida y perfecta su aplicación. Para mejores resultados, se deben difuminar con un pincel y "fijar" con polvos traslúcidos.