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El Semanario Sin Limites
Diversas asociaciones médicas han señalado que la terapia de conversión no cambia la orientación sexual de las personas pero sí los daña profundamente.
Oklahoma, EU.- La semana pasada, el senador republicano de Oklahoma Rally Kern, quien alguna vez dijo que la homosexualidad era más peligrosa que el terrorismo, introdujo una iniciativa de ley llamada Ley para la Libertad de Recibir Tratamiento de Conversión, con la cual se pretende asegurar que las personas reciban estas terapias sin intervención del Estado. Es la primera ley en el país del norte que introduce una ley de este tipo, según indica el Huffington Post.

La ley le permite a la gente elegir, (le da) a los padres la oportunidad, de llevar a sus hijos a asesoría si están sufriendo de atracción hacia el mismo sexo, dijo Kern en el Canal 4 de Oklahoma.

Ciertamente esta ley resulta sumamente controversial, no sólo por la intención detrás de ella, sino porque ninguna institución médica o científica importante ha abalado este tipo de tratamientos.

De acuerdo con el Huffington Post, tanto la Asociación Americana de Medicina como la Academia Americana de Pediatría, han declarado que no apoyan la terapia de conversión, y en 2009 la Asociación Americana de Psicología encontró que el tratamiento no cambia la orientación sexual de la persona y puede incluso dañar al paciente. Afirmaron que los efectos secundarios del tratamiento pueden ser depresión e incluso tendencias suicidas.

Por su parte, Troy Stevenson, director de la Red para la Equidad en Oklahoma defendió la prohibición de la terapia de conversión en Nueva Jersey antes de volver a Oklahoma, de donde es originario. Stevenson dijo a Huffington Post que aunque es difícil saber con exactitud cuántos centros de conversión hay en el estado, debido a que algunos son clandestinos, éstos abundan.

Carden Crow, un transgénero de 36 años de un pueblo de Oklahoma, le contó al medio que se había sometido a terapia de conversión dos veces, así como a un exorcismo, antes de intentar suicidarse cuando era un adolescente. A Crow le preocupa que esta ley fomente la terapia de conversión aún más.

Creo que es la única justificación que necesita la gente para pensar: Bueno, mi iglesia dice que está bien, y ahora el gobierno dice que está bien, ¿por qué no intentarlo? Creo que será una cuesta hacia abajo, destacó Crow.

Con información de Huffington Post.