De la revista Health
Britt Harwe, de Wethersfield, Connecticut, de 26 años de edad, trabajaba en la sección de "Servicio al Cliente" de una agencia de seguros, por lo que pasaba largas horas con el teléfono colocado entre su cuello y el hombro. Por eso, cuando despertaba en la mañana sentía esa zona corporal muy tensa y adolorida.
Cuando las molestias aumentaron decidió ver a su médico, pero éste había salido fuera de la ciudad por una semana, así que, a sugerencia de una amiga, Harwe llamó a un quiropráctico (médico que manipula la columna vertebral), quien estuvo de acuerdo en verla de inmediato en su consultorio.

El quiropráctico aplicó compresas calientes en el cuello de Harwe y luego hizo un "ajuste cervical", un tratamiento común para el dolor de cuello, que consiste en sostener la cabeza con ambas manos y girar el cuello rápida pero suavemente hacia la derecha y hacia la izquierda.

Aunque el dolor no desapareció, Harwe sintió un alivio temporal, por lo que programó otra cita para unos días después. Esta vez, cuando el quiropráctico movió su cabeza ella sintió náuseas, y cuando quiso levantarse de la silla no pudo -todo el lado izquierdo de su cuerpo se sentía adormecido -y tampoco podía hablar.

Cinco días después de la visita al quiropráctico, una imagen de resonancia magnética (IMR) reveló que la arteria izquierda vertebral de su cuello estaba aplastada, lo cual impedía el libre flujo de sangre al cerebro, y de los nutrientes necesarios para la vida. Britt Harwe había sufrido una embolia.

"Yo estaba en shock", recuerda. "No sabía que podías tener una embolia de un tratamiento quiropráctico", "y no sabía que podías sufrir una embolia siendo tan joven". Ella no es la única

Britt Harwe no es la única persona que piensa que las embolias son un padecimiento de los hombres y de las personas mayores. Pero lo cierto es que una mujer entre las edades de 45 y 55 años tiene más del doble de probabilidad que un hombre de tener un episodio de esta índole, de acuerdo con una investigación realizada en la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA).

Y aunque la causa más común es la alta presión sanguínea, las mujeres son afectadas por una sorprendente variedad de causas: embarazos, anticonceptivos orales, manipulaciones del quiropráctico y aún hacerse un lavado de cabello en el salón de belleza. Los riesgos del salón

Hay dos tipos principales de embolia. El hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe en el cerebro, y el isquémico, que sucede cuando un vaso sanguíneo que lleva oxígeno al cerebro, es disminuido o completamente obstruido, debido a un coágulo o a un depósito de grasa. Pero también existe el riesgo de sufrir un desgarre arterial.

Marilyn Noonan, de 47 años, de La Jolla, California, es una prueba de que esto puede suceder. Hace dos años, ella se estaba preparando para una cena festiva cuando, al verse en el espejo, notó que una de sus pupilas era más grande que la otra. "Estoy en un negocio de aseguradoras y acabo de asistir a un seminario sobre embolias, por lo que me di cuenta que la asimetría de la pupila no era algo bueno", dice.

Marilyn se sentía bien, pero de todas maneras llamó a una amiga neuróloga, quien le hizo una pregunta inusual: "¿Cuándo fue la última vez que te arreglaste el pelo en el salón de belleza?". Su respuesta fue: "Hace dos horas". "Marilyn, necesitas irte al hospital ahora mismo", le dijo su amiga.

Una IMR (Imagen de Resonancia Magnética) reveló un desgarre en su arteria carótida. Afortunadamente, aún no se había formado un coágulo grande, por lo que los médicos la pusieron en tratamiento para adelgazar su sangre durante seis meses, hasta que la arteria sanó. "Fue afortunada", dijo la neuróloga y amiga. "A ella le pudo dar fácilmente una embolia".

En este caso, por inclinar la cabeza demasiado hacia atrás durante un lavado de cabello en el salón de belleza (para descansar el cuello debe usarse un soporte suave).

Maneras de prevenir

La relación entre la alta presión sanguínea y las embolias es alta. La hipertensión daña los vasos sanguíneos haciéndolos más susceptibles a desarrollar coágulos.

Para mantener su presión sanguínea en la zona de salvación haga esto: Ejercítese regularmente

Niveles moderados de actividad física son suficientes para reducir el riesgo de embolia. Controle su peso

Cualquier persona que aumente 10 kilogramos después los 18 años de edad, incrementa el riesgo de embolia.

Asegure una dieta saludable

Las dietas altas en productos de origen animal pueden elevar los niveles de colesterol "malo" en la sangre, y esto incrementa el riesgo de formación de coágulos. Modérese con el alcohol

Menos es mejor.

Deje de fumar

Los componentes del cigarro dañan el sistema cardiovascular e incrementan el riesgo de embolia. (De la revista Health)


LOS SINTOMAS
> La rapidez es crítica cuando se trata de una embolia. Aquí está lo que necesita saber.

* Los síntomas de embolia por lo regular duran más de una hora, pero a veces pueden ser muy breves..

* Por ejemplo, las miniembolias usualmente duran menos de cinco minutos, pero incrementan la probabilidad de una verdadera embolia, la cual requiere de tratamiento médico urgente.

* Esta es la razón por la que usted necesita conocer sus síntomas.

* Usted necesita atención inmediata si presenta los siguientes síntomas:

* Insensibilidad o debilidad en la cara, brazo, o pierna.

* Confusión o dificultad para hablar o entender lo que le dicen.

* Dificultad para caminar, mareo, o pérdida del equilibrio o la coordinación.

* Dificultad para ver, debido a que sus pupilas están de diferente tamaño.

* Severo dolor de cabeza sin causa conocida.

* Imposibilidad de sonreír o ingerir alimentos o líquidos.