De la revista Men's Healt
¿Qué pasaría si su médico le dijera que necesita retirarle un órgano vital de su cuerpo para salvarle del cáncer -digamos el páncreas, el colon, la glándula tiroides o el estómago?
Los casos que está a punto de conocer fueron confrontados con esta realidad.

Comencemos con el páncreas

La velocidad es uno de los rasgos que caracteriza al cáncer de páncreas. Las células del cáncer pancreático se propagan muy rápido, debido a que tienen fácil acceso al hígado y a los nódulos linfáticos.

El otro problema es que cuando este cáncer comienza a desarrollarse, por lo regular no hay síntomas, hasta que la malignidad comienza a pasarse a otros órganos y a manifestar que algo no anda bien en su cuerpo.

Algunas personas, como Ryan Chappell, un estudiante de 21 años, de Lacey, Washington, son portadoras de un gene que asegura que desarrollarán cáncer pancreático.

Chappell recibió su sentencia de cáncer a los 10 años de edad, cuando un examen de sangre reveló indicios de diabetes (una diabetes temprana puede ser una señal de problemas con el páncreas).

En ese entonces se supo que Chappell tenía la falla genética que lleva al cáncer pancreático.

Los años pasaron. Un día, mientras estaba conduciendo a 110 kilómetros por hora por una autopista cerca de Seattle, Chapell entró en coma diabético. El azúcar de su sangre se elevó súbitamente y se desmayó, causando alarma entre los conductores que vieron rodar a su automóvil sin control.

Irónicamente, el accidente que casi lo mata salvó su vida. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de eso se hubiera desmayado solo en su casa con un nivel de azúcar sanguíneo de 1,000 miligramos por decilitro, cuando lo normal es alrededor de 100? Probablemente ya no hubiera despertado.

Poco después del accidente, Chappell recibió una noticia que dejaría paralizado a cualquiera: "necesitamos quitar su páncreas antes de que éste te quite la vida", le dijo su médico.

Sin importar qué tan entrenado esté el cirujano o lo sofisticado del procedimiento, retirar un órgano completo casi siempre implica retos significativos de recuperación y serios ajustes en el estilo de vida.

Cáncer de tiroides

Un análisis del ADN indicaba que uno de los genes de Jamie Condie contenía el código para el cáncer de tiroides, una enfermedad que había afectado a su madre, a su padre y a su abuelo.

La única opción era remover la tiroides, una operación riesgosa que puede dañar las cuerdas vocales, de manera temporal o permanente.

Por eso algunos pacientes prefieren esperar, pero el cáncer tiroideo es tenaz una vez que aparece.

Y el prospecto de tener hijos para una persona con este cáncer sigue siendo un tema complicado, debido a que el gene (oncogene) de este tipo de cáncer puede ser pasado de padres a hijos.

Cáncer de estómago

Cuando Mike Slaubaugh llegó a su cumpleaños número 14, los médicos le dijeron a su madre que su estómago (el de ella) se había vuelto canceroso.

Siete años antes, la abuela de Mike había muerto de cáncerde estómago y 15 años antes de eso, una de sus tías sucumbió a la misma enfermedad.

"Una vez que mi madre fue diagnosticada, pensé, `probablemente yo soy el siguiente en la línea'", dice Mike, de Dallas, Texas, ahora, de 53 años de edad.

Basado en su intuición de que no duraría mucho, Mike tomó dos decisiones: no se casaría y no tendría hijos.

La mutación del gene que había en su familia (CDH1) fue descubierta en 1998, Cinco años más tarde, Mike, junto con 20 de sus primos, fueron sometidos a una prueba de ADN. La premonición de Mike resultó correcta: fue uno de los 11 primos que resultó positivo a la falla que lleva al cáncer de estómago. ¿La decisión? Su estómago tendría que ser removido. Después de la operación perdió 30 kilogramos de peso.

En fin, los cánceres de colon, estómago, mama, próstata y páncreas, son los cánceres hereditarios más comunes. Por ejemplo, si su madre, padre, o uno de sus hermanos tuvo o tiene cáncer de colon, usted tiene el 50 por ciento de probabilidad de tener la misma condición. (De la revista Men's Health)


REPARAR EL ADN
> Los investigadores ya están explorando tres maneras de reparar el ADN dañado, para evitar el cáncer hereditario en ciertos órganos del cuerpo. Los métodos incluyen.

1. Adición de gene

* El gene mutado permanece sin cambio en las células del paciente, pero un nuevo gene agregado restablece la función del gene dañado.

2. Silenciador de gene

* El gene mutado puede ser silenciado mediante interferencias moleculares de ARN que apagarán la función del gene dañado.

3. Reparación del gene

* Es posible inducir un daño más severo en la mutación, y provocar que el cuerpo haga una duplicación de la secuencia normal del gene dañado.
* Observación. Las dos primeras opciones -la "adición" y la "silenciación" de genes- ya están siendo probadas en forma experimental.