Redacción
No se deje engañar, la Madre Naturaleza es la mejor proveedora de los nutrientes del hombre
Las pasas y las ciruelas deshidratadas son las reinas de los antioxidantes. También hay poder antioxidante en el jugo de arándano, el chocolate, el café, el té verde, el puré de tomate y el vino tinto.

Esos nutrientes tienen tantas propiedades saludables, que los procesadores de alimentos los agregan a muchos de sus productos.

De hecho, la mercadotecnia dice que si usted ingiere el superalimento correcto y la vitamina indicada, se protegerá del cáncer, de las enfermedades cardiovasculares, de la diabetes, la artritis -y quizás del envejecimiento.

Pero la Asociación Americana del Corazón, no está de acuerdo con que la gente ande tomando pildoras de minerales y vitaminas.

Se debe a que las pruebas clínicas realizadas para examinar el potencial de esos nutrientes han fracasado en confirmar su bondad para la salud. Por el contrario, algunas de esas pruebas sugieren que los suplementos de antioxidantes pueden incrementar el riesgo de cáncer y de otras enfermedades en algunas personas.

¿Significa esto que la teoría antioxidante está equivocada?

La promesa

La teoría antioxidante empieza con los "radicales libres", moléculas altamente inestables creadas por el propio metabolismo del cuerpo, pero también por el humo del cigarro, los contaminantes ambientales, la radiación y otras toxinas.

Los estudios en animales de laboratorio sugieren que el proceso de oxidación provocado por los radicales libres puede dañar el
ADN y convertir las células normales en cancerosas.

Por ejemplo, puede dañar las células de la retina y las lentes del ojo, propiciando la degeneración macular y el desarrollo de cataratas.

O pueden dañar las neuronas e incrementar el riesgo de Alzheimer, o erosionar el cartílago de las articulaciones y propiciar la artritis.

Cuando están presentes en la sangre, los radicales libres oxidan las grasas (entre ellas el colesterol), haciéndolas más propensas a adherirse a las paredes arteriales, y de esta manera impulsar el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.

Más aún, los investigadores sospechan que la oxidación contribuye al envejecimiento al acelerar el declinamiento de todas las células del organismo.

El cuerpo a su vez, trata de combatir todo ese daño a través de producir sus propios antioxidantes, que son las únicas sustancias que neutralizan a los radicales libres.

Pero la mayor fuente de esos nutrientes se encuentra en la Naturaleza, e incluyen las vitaminas A, C y E, el betacaroteno y minerales como el selenio y el zinc -todos ellos actúan como antioxidantes.

Por esta razón, se veía razonable que si las personas consumían productos ricos en esos nutrientes, se protegieran de la enfermedad y quizás pudieran retrasar el proceso de envejecimiento.

En efecto, la primera ronda de estudios que examinó esta teoría, encontró que las personas que consumían grandes cantidades de antioxidantes a través de los alimentos, eran más saludables.

Intrigados por el éxito obtenido, los investigadores empezaron a buscar en los alimentos otras sustancias con esas propiedades.

Fue así como encontraron el licopeno y la luteína en los jitomates, los flavonoides en las manzanas y los arándanos; y los polifenoles en el chocolate, el vino tinto y el té.

Por lo tanto, era de suponer que las personas que consumieran los alimentos ricos en esas sustancias, fueran más sanas.

La noticia demostró ser irresistible -al menos para los mercadólogos, que todo lo quieren convertir en dinero. "Pero yo digo.
`Muéstrenme los datos duros que relacionan el contenido de antioxidantes con los buenos resultados de salud y entonces lo creeré'", dice la doctora Susan Mayne, una epidemióloga que trabajó para la Academia Nacional de Ciencias (EU), en el panel de "Antioxidantes y Productos Relacionados".

La desilusión

Para tratar de obtener evidencia confiable sobre los antioxidantes, los científicos se sometieron a la regla de oro de la investigación médica: llevar a cabo prueblas clínicas controladas.

En esas pruebas los investigadores le suministraron altas dosis de píldoras antioxidantes a un grupo de voluntarios y píldoras placebo a otro, luego les dieron seguimiento durante un tiempo.

Pero las pruebas arrojaron resultados negativos: los antioxidantes de las píldoras no contribuyeron a mejorar la salud. Peor aún, en algunos casos aumentaron el riesgo de enfermedad del corazón, de diabetes y de cáncer.

En otras palabras, los resultados fueron decepcionantes.

¿Qué estuvo equivocado?

Si los antioxidantes parecían una buena opción, ¿por qué no funcionaron en las pruebas clínicas? Aquí están algunas de las explicaciones.

n 1. Quizá la oxidación propiciada por los radicales libres no sea tan nociva como se había pensado.. O tal vez no juegue un papel tan poderoso en la salud como una vez se especuló.

(Sin embargo, la mayoría de los investigadores todavía piensa que los radicales libres contribuyen a la enfermedad y al envejecimiento).

n 2. Las primeras investigaciones pueden haber exagerado los beneficios potenciales de los antioxidantes, quizá porque la gente que consumía alimentos altos en esas sustancias, ya eran sanas y tenían hábitos saludables, se ejercitaban de manera regular y nunca habían fumado.

n 3. Tal vez a los participantes en las pruebas con píldoras de antioxidantes se les dieron dosis muy altas que pudieron ser peligrosas. De hecho, se sabe que dosis elevadas de vitaminas y minerales, no son buenas para la salud.

n 4. Tal vez los antioxidantes sintéticos no son una buena idea, mientras que los antioxidantes presentes en las frutas, verduras y otros alimentos, por ser de origen natural, trabajan mejor en el organismo.

Finalmente

La mejor guía alimentaria es atenerse a una amplia y diversa selección de frutas, verduras, granos, legumbres, y nueces. De esta manera se asegura toda la gama de nutrientes buenos para la salud.

Los nutriólogos recomiendan:

n Siempre prefiera los alimentos a las píldoras de vitaminas y minerales.

n Elija productos con una amplia variedad de colores: rojo, anaranjado, amarillo, verde, púrpura. la diferencia de color indica que el alimento contiene diferentes tipos de nutrientes.

n No se encierre en un rango estrecho de opciones, busque nuevos alimentos para incrementar la variedad de su dieta.

n Aunque una verdura le parezca insignficante, en realidad no lo es, de hecho podría tener alguna bondad para su organismo. (De la revista OnHealth)

En los últimos tiempos la imagen del chocolate ha dado un giro espectacular. Por ejemplo.

n Siempre se creyó que las mejores fuentes de antioxidantes eran las frutas y verduras frescas, como en efecto sucede.

n Sin embargo, nuevas investigaciones han encontrado que el chocolate es un excelente almacén de antioxidantes.
.
n Por ser una grasa sólida a la temperatura ambiente, por mucho tiempo se pensó que el chocolate no era una buena idea.

n Los nuevos estudios indican que la grasa del chocolate pertenece al grupo de las grasas buenas que contribuyen a mejorar la función cardiovascular.

n Sea moderado con el consumo.