Luis Peralta, Vanguardia, Omnia, plantas, animales, reproduccion, sexual, asexual, plantas animales, ciencia
Saltillo, Coah.- En el mundo de las plantas y de los animales hay dos tipos de reproducción: sexual y asexual. Las recordaremos brevemente.
La sexual

En este caso cada uno de los sexos aporta un gameto (espermatozoide + óvulo en el caso de los animales; y polen + óvulo en el caso de las plantas). Por lo tanto, en la reproducción sexual hay dos progenitores: el padre que aporta el gameto masculino, y la madre que aporta el gameto femenino.

Cada gameto entrega la mitad de los cromosomas de la especie, y cuando los gametos se juntan (concepción) da inicio el proceso para la formación de un nuevo individuo con el número completo de cromosomas.

Sin embargo, hay excepciones. Por ejemplo, en ciertos tipos de hermafroditismo (los dos sexos en el mismo individuo), hay un sólo progenitor. Pero la reproducción sigue siendo sexual porque el individuo hermafrodita aporta óvulos y espermatozoides a la vez.


La asexual


En la reproducción asexual no hay gametos. Y si los hay, son aportados por un solo individuo, no por dos. Por lo tanto, en la reproducción asexual hay un solo progenitor, y por ende el material genético no cambia. Lo que quiere decir que la descendencia tiene los mismos genes (como si fuese un clon).

Pero la reproducción asexual no tiene nada que ver con el hermafroditismo, ya que aunque la hermafrodita puede funcionar como un solo progenitor, la reproducción es sexual debido a que hay gametos masculinos y femeninos en el mismo individuo.

Sin embargo, algunos animales, como las lagartijas, tienen la capacidad de reproducirse sin la necesidad de otro progenitor, y sin ser hermafroditas, que es el tipo de reporducción que veremos en este artículo (en las lagartijas también hay hermafroditismo, pero esa es otra historia).

En la reproducción asexual en las plantas, un individuo aporta un trozo de su cuerpo, digamos una ramita, un tubérculo o un bulbo, del cual nace otro individuo idéntico (un clon). Muchas plantas, por ejemplo la papa, la bugambilia, la Nochebuena y las dalias, se reproducen de esta manera.
Finalmente.

En la reproducción sexual hay intercambio de material genético y por tanto los individuos son diferentes (no hay dos humanos iguales). Por ende hay mayor oportunidad de que sobrevivan a un evento catastrófico de la Naturaleza.

En la reproducción asexual no hay intercambio de material genético y por lo tanto todos los individuos son iguales, lo cual significa que son más vulnerables.


El caso de la lagartija


La reproducción sexual normalmente es catalogada como "la mejor manera de asegurar la supervivencia de una especie", pero no para las lagartijas.

Algunas de ellas prosperan sin necesidad de tener relaciones sexuales, y por lo tanto sin la necesidad de que haya dos progenitores. Y el resultado es a veces altamente positivo para la especie.

Las lagatijas tienen vidas sexuales muy extrañas. Para comenzar, diferentes especies de lagartijas pueden cruzarse entre sí (como sucede con el burro y la yegua, de lo que resulta la mula).

El problema es que la descendencia de uniones entre especies diferentes muy a menudo es estéril (el individuo resultante no puede tener hijos). Es lo que ocurre tanto con las mulas como con las lagartijas.

Sin embargo, en algunos casos, las lagartijas hembras se van al otro extremo: pueden reproducirse sin tener sexo con un macho.
El truco está en sus óvulos. Por una razón inexplicable, los óvulos de las lagartijas tienen a veces la carga completa de cromosomas (44), al igual que las células de su cuerpo.

O sea que el óvulo, en lugar de tener la mitad (22) de los cromosomas, se produce con 44 cromosomas.

Por lo tanto, los óvulos de algunas lagartijas pueden producir descensdencia sin ser fertilizados por el espermatozoide de un macho.

Las hijas de esas lagartijas se desarrollan todas como hembras que pueden tener descendencia de la misma manera.

O sea que dos especies de lagartijas, cada una con su macho y su hembra, pueden producir una "nueva especie", viable, híbrida y asexual.


PARA QUE QUEDE CLARO...

1. Se cruzan dos especies de lagartija (macho con hembra)

2. De la cruza nace una nueva especie.

3. La nueva especie es viable, es decir, puede tener descendencia.

4. La nueva especie es híbrida, lo que quiere decir que tiene más vigor que sus progenitores.

5. La nueva especie es asexual, o sea que se reproduce sin necesidad de un macho.

6. La nueva especie no es hermafrodita, sino una hembra con la capacidad de producir óvulos con la carga completa de cromosomas (44 en este caso).

Esto no es teoría, ha sucedido en más de una ocasión entre las especies de lagartijas que viven en las pequeñas islas del Pacífico.

Una pregunta final: ¿puede suceder en el caso humano? ¿Es posible que una mujer produzca óvulos con la carga completa de cromososmas -46 en vez de 23?

Si se diera en el caso, entonces una virgen podría tener descendencia, tan sólo con incubar sus propios óvulos. ¿Sucedió en el pasado? ¿Sucede en la actualidad? ¿Es muy
arriesgado hacerse estas preguntas? (De la revista Discover)


TODO POR LA SUPERVIVENCIA


* Cuando las lagartijas se ven presionadas por el medio ambiente, digamos cuando viven en comunidades muy pequeñas, pueden sufrir cambios extraños en su comportamiento sexual. Por ejemplo pueden volverse hermafroditas. O pueden producir descendencia sin la necesidad de un macho.

* En este último caso un extraño mecanismo hace que las lagartijas hembra produzcan óvulos con la carga completa de cromosomas, y tener descendencia sin la necesidad de un macho. ¿Puede esto suceder en otros ámbitos del mundo animal?