Nueva York, EU.- El Consejo de Seguridad urgió a la junta militar de Birmania que permita ingresar al país al enviado especial de ONU, Ibrahim Gambari, anunció su presidente, el francés Jean Maurice Ripert.
"Los miembros del Consejo expresaron su preocupación ante la situación y llamaron a la cautela, en particular del gobierno birmano", declaró su presidente rotativo, el francés Jean Maurice Ripert, al final de la sesión convocada de urgencia.

"En ese contexto, expresaron su pleno apoyo a la misión de buenos oficios del secretario general de ONU (Ban ki-moon) y expresaron la importancia de que el enviado especial de la ONU (Ibrahim Gambari) sea recibido cuanto antes por las autoridades birmanas", añadió.

La reunión, pedida por los miembros europeos del Consejo, había comenzado en Nueva York pasadas las 15H00 (19H00 GMT). El objetivo era escuchar a puertas cerradas un informe del enviado especial de ONU a Birmania, Ibrahim Gambari.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, decidió más temprano este miércoles enviar a Gambari a la región y urgió a los líderes militares de Rangún a "prestar su total cooperación" a su misión "para aprovechar la disposición de la ONU de asistir en el proceso de reconciliación nacional mediante el diálogo".

Marie Okabe, portavoz de la ONU, había dicho más temprano que Gambari viajará al sudeste de Asia inmediatamente después de la reunión del Consejo de Seguridad y esperará la autorización de los líderes birmanos para ingresar al país.

Al menos cuatro personas, entre ellas tres monjes budistas, murieron el miércoles durante las protestas en favor de la democracia en Birmania reprimidas por la junta militar, cuyas fuerzas de seguridad dispararon en varias ocasiones para disolver a los manifestantes.

Unas 100.000 personas salieron a las calles a pesar de las advertencias de la junta militar de que no consentiría concentraciones de más de cinco personas.

La ONU posee en Birmania un equipo de coordinación de su programa para el desarrollo PNUD.

Por su parte, la Casa Blanca calificó de "perturbadora" la información llegada de Birmania e instó a la junta militar a respetar los derechos humanos.

El portavoz estadounidense de seguridad nacional, Gordon Johndroe, dijo que "las informaciones no están confirmadas. Si son ciertas, son muy perturbadoras".

"Estados Unidos llama a la junta a respetar los derechos humanos del pueblo de Birmania y a avanzar hacia una transición pacífica a la democracia", destacó Johndroe, un día después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, anunciara nuevas sanciones contra el régimen birmano.

En Moscú, el canciller ruso Sergei Lavrov dijo que los enfrentamientos en Birmania son un "asunto interno".

"Vemos los eventos que ocurren en Birmania como un asunto interno", dijo en un comunicado. "Como antes, tenemos la opinión de que el proceso que ocurre en Birmania no es una amenaza a la paz y la seguridad internacional o regional".

Los ministros del grupo de los ocho países más industrializados condenaron este miércoles la represión en Birmania, indicó un representante de la presidencia del G8.

La junta comenzó el miércoles a reprimir con porras y gases lacrimógenos el multitudinario movimiento de protesta liderado por los monjes en las calles de Rangún.

El caso recuerda al último gran enfrentamiento entre manifestantes birmanos y la junta en 1988, cuando hubo actos de protesta similares y las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra la multitud. Unas 3.000 personas murieron.