Excélsior
Tal y como existen guarderías para los pequeños que no pueden ser atendidos por sus padres, ya que tienen que trabajar para sobrevivir, en México está comenzando un boom de las guarderías para ancianos.
Los también llamados Centros de Día, Casas de Día o Estancias de Día representan una opción no sólo para el cuidado de los adultos mayores, sino una oportunidad para seguir incentivando las capacidades motrices e intelectuales de éstos.

Los centros de día también se han convertido en una alternativa de carácter preventivo que evita o posterga la entrada definitiva a un asilo, pues el adulto mayor realiza actividades para seguir desarrollando sus esferas física, psicológica y social.

El funcionamiento de las guarderías para ancianos poco tiene que ver con un asilo.

La principal diferencia es que en las estancias se reciben a adultos mayores únicamente durante el día y con la condición de que sean personas autónomas e independientes, además de que éstos deben contar con el apoyo moral y económico de su familia.

La Norma Oficial Mexicana 167SSA1-1997 define como Centro de Día al establecimiento público, social o privado que proporciona alternativas a los adultos mayores para la ocupación creativa y productiva del tiempo libre mediante actividades culturales, deportivas, recreativas y de estímulo, donde se promueve tanto la dignificación de esta etapa de la vida, como la promoción y autocuidado de la salud.

Según el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam, antes conocido como el Instituto Nacional para la Senectud), estos centros tuvieron su origen a finales de la década de los años 70, debido al incremento de la población adulta mayor y a la exigencia de la propia sociedad de mantenerla activa durante el día con programas de estimulación que garantizaran la conservación de sus capacidades funcionales.

Actualmente en México existen más de 8 millones de ancianos (que tienen 60 años o más de edad), de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo).

Tan sólo en el Distrito Federal habitan 876 mil, quienes representan más de 10 por ciento del total nacional.

Las proyecciones de Conapo aseguran que la esperanza de vida de los mexicanos alcanzará 81.9 años en 2050, y las mujeres vivirán más que los hombres.

Lo anterior se debe a la mejoría en la calidad de vida, la salud y la reducción en la mortalidad, entre otros factores.

Asimismo, para 2050 el aumento de la población será mayor en el grupo de personas con edades de 40 años y más.

Por ahora, el Inapam cuenta sólo con siete guarderías públicas para adultos mayores. Seis de estos centros se encuentran en el Distrito Federal y uno en la ciudad de Jerez, Zacatecas.

Por su parte, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) también ofrece este servicio en la mayoría de sus instalaciones.

En ambas instituciones se ofrecen servicios de alimentación, médico-psicológico y de trabajo social, así como actividades artísticas, deportivas y diversas labores y manualidades.

Los privados

En las instituciones de asistencia privada los costos por cuidar de un adulto mayor durante el día pueden ir desde 20 pesos hasta los mil 500 pesos, dependiendo de los servicios y actividades con los que cuenta el establecimiento.

Un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), realizado en junio pasado, reveló que las guarderías privadas para ancianos ofrecen servicios como transporte, alimentación y atención médica y psicológica, así como paseos, visitas a museos, gimnasia, bordado, pintura, clases de cocina y diversos juegos.

Algunas de estas instituciones de carácter privado dan servicio desde hace más de 20 años y para solventar sus gastos utilizan recursos propios, y en ocasiones reciben apoyo económico de particulares, empresas e instituciones educativas.

La capacidad de atención en estos centros de día es variada, porque algunos tienen cupo para 18 personas y otros hasta 100.

La principal recomendación que dan los expertos en la atención a ancianos, es que el adulto mayor debe decidir voluntariamente integrarse a un centro de día, ya que muchos piensan que sus familiares los van a abandonar.