`Deseo que mi futura nuera sea más servicial cuando viene a cenar o a comer a mi casa.'
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QUERIDA ANA:
Mi hijo, que tiene 25 años, tenía una novia que ahora es su prometida. Ella es una muchacha muy bonita, muy arreglada siempre, acaba de graduarse, es de buena familia, educada, se ha ganado la estimación y el afecto de toda la familia. En fin, me gusta mucho que mi hijo la haya escogido para novia y futura esposa. Pero. Esta muchachita, desde hace bastante tiempo, ha venido a nuestra casa con mucha frecuencia, y las más de las veces se queda a comer o a cenar con nosotros.
A mí me encanta cocinar y a toda mi familia (mi esposo y cuatro hijos), les gusta mucho que cocine buenos platillos para ellos. Yo tengo quien me ayude en la casa, pero ellos siempre han querido que yo sea la que cocine. A mi futura nuera le ha gustado mucho (y así me lo ha dicho siempre) todo lo que come en casa, se ve que disfruta esas buenas comidas y a mí me da mucho gusto, como me da que disfrute mi familia y todas las personas que se sientan a nuestra mesa.
Lo que nunca me ha parecido de esta jovencita, es que ni una sola vez me ha ofrecido ayudarme a poner la mesa, o siquiera llevar su plato a la cocina. Me habría gustado que algún día me dijera que ella preparaba la ensalada o la limonada o cualquier bebida que tomemos a la hora de la comida. Eso jamás lo ha hecho, y especialmente en la cena, porque a esa hora ya no tengo quien me ayude en la casa.
Yo se lo comenté a mi hijo y me dijo que ella es una invitada y que se supone que no debe hacerlo. Yo digo que está equivocado. Ella ya no es una invitada y va a formar parte de la familia. ¿Usted qué opina? Apreciaré mucho su opinión.
MESA PUESTA
QUERIDA MESA PUESTA:
Quién tiene la razón o quien está equivocado, no es tan importante como desarrollar una buena relación con su futura nuera.
Yo le sugiero que procure tratar a esa joven más como un miembro de la familia que como una invitada. Tal vez porque no lo ha hecho así, ella no ha tomado otro papel en su casa. Para comenzar, después de la cena o de la comida, dígale a ella: "Vamos a limpiar la mesa. Mas manos hacen el trabajo más fácil". O también decirle: "Fulanita: ¿por qué no me das una ayudadita con los platos? Ha sido un día bastante agitado y además apreciaría mucho tu compañía". Eso hará sentir útil a la joven y hará maravillas en su relación con ella.
ANA
QUERIDA ANA:
Tengo unos parientes que viven en Estados Unidos, viven cerca de Chicago. Nos tratamos mucho, no pasan dos semanas sin que ellos me llamen o los llame yo. Y como ya estoy en la onda cibernética, ya voy a poner skype y de esa manera comunicarme más fácil y económico con ellos. Siempre nos hemos querido mucho y nadie queremos perder contacto.
Hace unos días mi sobrina más joven, que tiene 16 años, estuvo platicando conmigo y me dijo que estaba algo molesta porque había ido el sábado a cuidar a dos niños en una casa de buenas posibilidades de dinero y que cuando regresaron los señores, a las 11 de la noche, no le preguntaron cuánto debían pagarle, que solamente le dieron 40 dólares y que ella esperaba más, tal vez cuando menos 60. Ella es una buena niña, pero le gusta lo bueno.
Yo no le dije nada porque como no vivo allá no sé cómo se manejan esas cosas, pero me pareció que no tenía razón para estar disgustada porque 40 dólares me parece una buena cantidad. Cuando yo era joven iba a visitar allá a mis tíos y alguna vez cuidé niños y me daban cinco dólares o seis dólares, y alguna vez me dieron menos y no me molestó. También tengo que reconocer que entonces uno podía ir al cine con dos dólares o comprarse una malteada con un dólar.
Las cosas han cambiado, pero ahora los jóvenes no se conforman fácilmente con cualquier cosa. Quieren ropa de marca, las chicas zapatos a la moda y vestidos de fiesta al por mayor porque "ya les vieron el que tienen" y no quieren repetir.
Qué le pasa a la juventud Ana? Uno nunca fue tan avorazada.
NO TIENEN LLENADERA
QUERIDA NO TIENEN LLENADERA:
Sí, la famosa frase de Susana Alexander tiene mucha vigencia y creo que cada vez la va a tener más. Los y las jóvenes de la actualidad quieren vivir de lo mejor y tienen muchas ambiciones. Eso no es malo, lo malo es que no tienen medida y lo equivocado es que no toman en cuenta o no comprenden, que no siempre les es posible a los padres cubrir esos deseos, y les molesta y hasta les enoja que les nieguen sus antojos o deseos. Y algunos de esos jóvenes llegan hasta a cometer delitos para conseguir satisfacer sus caprichos o pretensiones que en ocasiones llegan a ser desenfrenados. Allí entran en juego los valores que inculcan los padres. La formación familiar es muy importante. Tu sobrina debe ser una buena chica, tal vez solamente falta alguna advertencia o llamada de atención.
ANA