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Democracia y ‘demos gracias’...

Opinión
/ 25 noviembre 2021
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Cuando usted lea esto yo ya estaré muy lejos.

Pero no llore por mí, que estoy ya en un mejor lugar...

Así es lector amable, potable lectora, ‘lectore’ con taras, me encuentro en los Estados Unidos, país que sí ama a sus niños porque ya los vacunó, no como el doctor Alcocer que quiere ver morir a sus nietos igual que el viejito necio del Jurassic Park.

Me encuentro en esta noble nación que tanto nos ha dado, misma cuyos dones y herencia cultural nos empeñamos en destruir:

EEUU nos dio el 7-Eleven y nosotros malparimos los Oxxo; nos dio los hot cakes y nosotros creamos la guajolota; nos dio el rock y en respuesta aventamos a Moderatto al mundo; inventaron ellos el Black Friday y nosotros salimos con nuestra batea de babas del Buen Fin. ¡Hasta cuando vamos a estar apuñalando el precioso legado del Tío Sam!

Me dispongo a participar en la fiesta más importante del calendario gringo, ese maratón de hartazgo que ellos llaman Thanksgiving y que se supone fue instaurado para celebrar las cosechas en un ambiente de paz y ‘buenaondez’ entre peregrinos y nativos americanos. (¡Cuidado, Sacagawea! Esos güeros venidos de ultramar no tienen buenas intenciones en absoluto).

Bueno, ya sabemos cómo terminó todo eso de vivir en armonía y de la celebración de la cosecha, ni hablar. Sin embargo, no dejan de tener nuestros vecinos buenas razones para celebrar sentados a una mesa que parece el cuerno de la abundancia, repleta de comida que alimentaría a un país pequeño y que será miserablemente desperdiciada de un 40 a un 60 por ciento.

Después de todo y como ya es costumbre, los EEUU cierran un año más como la nación más poderosa, rica y decadente del planeta. Pero no piense que esos privileigios se dan de manera gratuita, no, señor: Hay que estar en una búsqueda constante de recursos y luego es menester invadir y ocupar los países donde se localizan dichos recursos: Hay mucha libertad y democracia que llevar a los pobres países ricos en recursos naturales (me pregunto por qué no lleva tantita libertad a China, o un poquito de su democracia a Corea del Norte).

A mí me encanta criticar a los gringos pero ya ve, tengo que examinarlos de cerca, así que por eso me encuentro en su habitat, para estudiarlos al más puro estilo del National Geographic.

Mire, lo cierto es que me encanta la comedera y la bebedera típica de esta celebración. El tradicional juego de futbol no tanto, podría de hecho prescindir por completo de las emociones del emparrillado, pero agradezco que tengan un pasatiempo nacional porque así se distraen con el partido y no me cuentan las veces que me voy a servir.

‘Más no obstante y sin en cambio’ este año, para los ateos de la NFL y para toda la gente bien avenida, se estrena un muy esperado evento cinematográfico.

“Get Back”, la reconstrucción que el cineasta Peter Jackson hizo del proceso de grabación del que sería el último disco editado por The Beatles, “Let it Be”, a partir de 57 horas de metraje inéditas.

Los avances se ven extraordinarios, la restauración de los negativos hizo verdadera magia con la textura y los colores, pareciera que se filmó ayer con la tecnología del presente. Uno olvida de verdad, con sólo mirar un minuto del montaje, que ya transcurrió medio siglo y que John y George hace tiempo que desaparecieron.

El resultado es un documental de seis horas, en tres partes que estarán disponibles a partir de hoy en la plataforma de Disney+. Sí, finalmente el emporio de Mickey Mouse lo logró: Se hizo de Star Wars, se hizo de Marvel, se hizo de Los Simpsons; sólo le faltaba adquirir a la banda de rock más importante e influyente de toda la historia.

Sepa que no me interesa realmente si a usted no le abrazaron suficiente durante su niñez y no le gusta The Beatles. El puro valor histórico debería motivarle a ver este documental. Pero si usted disfruta cualquier forma de música popular posterior a la década de los 60, sepa que simplemente no existiría sin la aportación del cuarteto de Liverpool. No sería posible porque todo, musical y tecnológicamente, habría tomado otra dirección muy diferente. No estoy siendo hiperbólico, ni trato de hacer innecesaria apología a lo que no lo necesita. Es sólo un hecho duro y perfectamente verificable.

Volveremos a hablar de este evento fílmico histórico musical, indudablemente.

En fin, sólo quería compartirle que voy a comer pavito y a empacar vino de cajita hasta que se me nuble la vista; por lo que siento haber fracasado rotundamente como gente de izquierda, critico del modelo neoliberal y como enemigo del imperialismo. ¡Ahí dispense usted!

Pero bueno, al menos yo no defraudé a una amplia base de millones de electores, vendiéndome como el último bastión de la izquierda para después revelarme como un reaccionario ultraconservador, que encima se ha empeñado en entregar al ejército el control de la seguridad pública, de las aduanas y de incontables obras públicas, mismas que ahora, por decreto, no pueden ser investigadas ya que han sido declaradas como asunto “de seguridad nacional”.

Eso es traición, a la Patria, a los electores y a todos los principios que usted ya sabe quién, decía enarbolar.

Lo mío es peccata minuta, así que con su permiso.

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