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Juventud e Indiferencia generalizada

Opinión
/ 27 octubre 2021
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El término Juventud siempre ha sido utilizado para referirlo como frescura, rebeldía, innovación, ímpetu, transformación o simplemente en la firme creencia de las utopías.

Alguna vez dijo el ex presidente chileno Salvador Allende “ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”.

Giovanni Sartori menciona en su libro Homo Videns, la sociedad teledirigida que es la televisión quien ha tomado hoy el papel de educador, de formador de personas, y de forma especial en los jóvenes, a lo que después de estos señalamientos se hace la siguiente pregunta: “¿el hombre vídeo-formado se ha convertido en alguien incapaz de comprender abstracciones, de entender conceptos?”. Antes los hombres a través del aprendizaje de palabra, de la instrucción y de experiencia tenían la capacidad de abstracción y por tanto podían emitir juicios, hacerse cuestionamientos y plantearse soluciones.

Hoy, las imágenes -y con el poder de las TIC´s aún más- anulan conceptos de manera que se puede ir produciendo una atrofia en el pensamiento.

Eso es lo que de manera general y conceptual define a la juventud de hoy. El niño y el joven “es incapaz de una reflexión abstracta y analítica, que cada vez balbucea más ante la demostración lógica y la deducción racional”.

La situación sobre la juventud actual bajo estas conclusiones es alarmante, sobre todo si en la actualidad habitan en el mundo más de 1,500 millones de personas jóvenes entre 12 y 24 años de edad, de los cuales 1,300 millones de ellas viven en países en desarrollo.

Invertir en la juventud para impactar de manera definitiva por medio de políticas que residan en la necesidad de seguir estudiando, en el inicio de la etapa laboral, en la adopción de un estilo de vida saludable, en formar una familia y en ejercer los derechos cívicos, son estrategias que rinden frutos confirmados.

La lucha en contra de la exclusión, la pobreza, la marginación y la incertidumbre de los jóvenes sobre su futuro, debe de ser motor principal del trabajo diario de los gobiernos y razón para la formulación de nuevas leyes, ya que la inclusión y la participación no serán posibles si no se crean instrumentos adecuados y herramientas indispensables para que más allá de la definición, se conviertan en hechos asequibles, donde se implementen proyectos que reemplacen los servicios de carácter asistencialista y se fortalezca la participación de todos los jóvenes en el sistema democrático nacional.

Abraham Alvarez Ramírez.

Twitter: Abraham_AAR

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