Los caminos de Miguel... (1)

Opinión
/ 8 octubre 2021
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La dura profecía de Alejo Sánchez Cano, analista chilango, es puntual: “El PRI no gobernará ninguna entidad en 2023” (El Financiero: 07-10-2021). Razón no le falta. El PRI va en caída libre; mientras es incapaz de inventar sus propias alas para volar.

Los datos siguientes son lastres que confirman su acelerada caída. El PRI sólo tiene cuatro gubernaturas: Coahuila, Estado de México, Hidalgo y Oaxaca; Morena, 17. El PRI gobierna sólo 27 millones 300 mil mexicanos (22.71 por ciento de la población); Morena, 56 millones (44.83 por ciento). El PRI posee 71 diputados federales (la mayoría de ellos obtenida por su alianza con el PAN y el PRD); Morena, 202. Un dato lo confirma: mientras el PRI sólo obtuvo el 5.5 por ciento de votos en la última elección con 11 distritos ganados; la coalición de Morena obtuvo el 26.2 por ciento de votos con 121 distritos a su favor.

Para apurar la caída, el PRI –de acuerdo a tendencias electorales estudiadas– perdería Hidalgo y Oaxaca en 2022. Y dejar en manos de Coahuila y Estado de México su defensa heroica contra 21 gubernaturas que alcanzaría Morena ese mismo año. Sin contar, claro, con el uso faccioso del aparato de Estado del Gobierno Federal.

Por si en este momento, la caída del PRI pareciera interminable: Alfredo del Mazo, gobernador de Estado de México, entregará la gubernatura a Morena con tal de salvar su pellejo y el de su Grupo, el de Atlacomulco, al cual pertenece, y confirmar así el implícito pacto de no agresión realizado por Enrique Peña Nieto y AMLO en su momento.

Entonces, Miguel Riquelme y Coahuila quedarían solos ante un enemigo de poder descomunal.

Por ello, en esta encrucijada; ¿cuáles serían los caminos a seguir para Miguel?

Riquelme es un hombre forjado desde la cultura del esfuerzo y un político moldeado bajo un entorno de adversidad.

Gobernar Coahuila –con una diferencia electoral mínima y un hueco presupuestal– nunca lo arredró para ser hoy el segundo gobernador mejor evaluado del País (Mitofsky: 5 octubre 2021).

Por el contrario, Miguel ha sido exitoso, para amurallar Coahuila del caos 4teista y mantener una sólida gobernabilidad en cuatro aspectos clave: política, economía, seguridad pública y salud.

En estos cuatro años, Riquelme –ante las adversidades internas y externas– ha sacado su mejor versión como político, con su disciplinada, fría y metódica mente, para combinar aptitudes de operador político, estratega y negociador con fuertes dosis de estadista ante el asedio de la 4T.

El hilo conductor ha sido uno: su entrañable amor por Coahuila. Si no, como explicar –como ningún otro gobernador del País lo ha hecho– su irreprochable defensa de nuestra entidad para evitar el desempleo, la falta de inversión, la desatención a la pandemia y el regreso del crimen organizado. Todo, bajo las acometidas de la 4T, a través de recortes presupuestales y un golpeteo político incesante.

Bajo ese tenor: ¿cuáles serían los caminos a seguir para Miguel en 2023?

Continuará...

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