Mirador 6/12/21

Opinión
/ 6 diciembre 2021
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San Zózimo de Alejandría es un santo del cual muy raras veces se oye hablar.

Yo supe de él por un grabado en boj que se conserva en la biblioteca de la catedral de Barcelona.

Vivió en el siglo III de nuestra era. Tenía 9 años de edad cuando renunció a las pompas y vanidades del mundo, acción tanto más meritoria cuanto que no conocía ni unas ni las otras. Se fue a vivir en soledad en una cueva del desierto. Cuando su perro quiso ir a acompañarlo –ya se sabe cómo son los perros: son mejores que nosotros- el pequeño santo lo echó de ahí a pedradas.

A los 90 años de su edad murió san Sózimo. Se fue al Cielo, claro. Jamás tuvo conciencia del pecado, y por lo tanto no cometió ninguno. ¿Qué pecados se pueden cometer cuando se vive en una cueva en el desierto?

Allá está ahora san Zózimo, en la morada de la eterna bienaventuranza. Sin embargo no está con los bienaventurados. Está en una cueva, lejos de los hombres. El que se aleja de su prójimo se aleja al mismo tiempo de Dios.

Su perro, que también está en el Cielo, quisiera ir a acompañarlo, pero teme que Zózimo lo apedree.

¡Hasta mañana!...

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