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Chema, Jericó y Bueno

Politicón
/ 30 mayo 2021

Hay quien predica con toda serenidad que sólo la violencia hace historia. Y eso es lo que nos da a entender el Presidente cada día en sus “mañaneras”, su inocua palabrería. Y mientras tanto, el crimen azota a este País con una violencia que será digna de la más infame de las historias. Por eso el voto de castigo a Morena será inevitable el próximo domingo. Más que merecido.

Y es que por todo el País veremos cómo se derrumba este régimen de un sólo hombre al que achacan ser poderoso y autoritario, pero que ha resultado ser una caricatura frente a gobernadores como Silvano Aureoles, Francisco García Cabeza de Vaca, Jaime Bonilla, Enrique Alfaro, Diego Sinhue y Jaime Rodríguez C., ellos, a su vez, caricaturas de la delincuencia organizada en sus estados.

Pobre México con estas lacras megalómanas. Cada uno en su estado se siente omnipotente. De la misma forma en que AMLO, a nivel nacional, se siente omnisapiente. Pero la triste realidad es que ninguno de ellos es omnicompetente para darnos paz y seguridad.

Lo más congruente sería armar con artillería pesada a toda esa burocracia y obligarla a combatir a sangre y fuego a los criminales, en vez de estar actuando en esa ópera bufa de las tanquetas artilladas en la casa Tamaulipas para defender a un gobernador corrupto y ladrón, un delincuente que se burla del Presidente y de la secretaria de Gobernación, doña Prudencia Grifell Sánchez Cordero, así como de sus inofensivas fuerzas federales que no sacan un perro de una milpa, porque eso sí, el Vaca que sí tiene Cabeza es el amo absoluto de los tres poderes en Tamaulipas: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Un poder que ya quisiera AMLO para él, que no puede con el juez Gómez Fierro.

Pobre México. De veras que nuestro País es el de las fatalidades dinámicas. Porque nuestra patria está obligada a depender de estos inútiles burócratas como parte del Estado mexicano. Y que miserable destino el de esas entidades devastadas por el crimen y la corrupción.

Afortunadamente Coahuila y su capital Saltillo no se encuentran en la situación de esos estados donde la mafia ha impuesto su ley.

¿Qué riesgo corremos si nos equivocamos al votar el próximo domingo?

Para empezar, en el remoto caso de que nuestra capital llegara a caer en manos de ese izquierdista nylon que es Armando Guadiana, el desastre para nuestra ciudad sería inminente. Lo más preciado que tenemos hoy es nuestra seguridad, la paz que ha mantenido Manolo Jiménez gracias a su buena coordinación con Miguel Ángel Riquelme. Guadiana rompería con esa armonía y la relación del gobernador con el alcalde de la capital sería una calamidad como ha sucedido en otras entidades.

Y aquí lo decimos sin ambages. La mejor opción para Saltillo es Chema Fraustro Siller que, como secretario de Gobierno, la hizo de un excelente ministro del interior coordinando las mesas de seguridad que han derivado en la paz de la que hoy disfrutamos. Lo mismo Jericó Abramo Masso, no hay que olvidar que en lo más peligroso de nuestros conflictos, Jericó acompañaba a la tropa en rondines velando por nuestra seguridad. Del diputado Jaime Bueno Zertuche nos consta su alto desempeño político, fue maestro del suscrito en cursos de ciencia política que impartió en la UANE.

La otra opción es votar por quien fuera cantinero en la zona de tolerancia. ¡No se equivoque!

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