Ganadores y perdedores en Coahuila de cara a ¿un bloque opositor?

Politicón
/ 13 junio 2021

Una semana después de los comicios, para muchos, más importantes a nivel nacional, quedan las lecturas y análisis. En este espacio lo haremos desde los resultados estatales, que sin duda son interesantes.

El gran ganador fue el PRI. Ganó 25 alcaldías, incluido Saltillo, Torreón y Piedras Negras. Aumentará de 18 a 25 el número de municipios que dirigirá.

El gran perdedor es el PAN. Gobernaba 10 municipios y ahora serán solo cuatro. Monclova será su único bastión, pues se ve lejos que pueda recuperar Saltillo y Torreón. Otro perdedor es la UDC, pues gobernaba cinco municipios y ahora ninguno. A punto de desaparecer.

La lectura de Morena debe ser también por el ángulo victorioso. Creo que es ganador por los siguientes factores: aumenta de cuatro a ocho los municipios que gobernará. Cierto, perdió Piedras Negras y Matamoros, pero ganó Acuña.

Sin embargo, es en los porcentajes donde tenemos que prestar atención: a nivel estatal el PRI obtuvo 543 mil 545 votos a su favor en los 38 municipios, lo que significó un aumento del 15 por ciento en comparación con la elección para alcaldes de hace tres años. En cambio, Morena obtuvo 401 mil 497 votos a nivel estatal, lo que representa que aumentó 50.5 por ciento su número de adeptos en comparación con hace tres años. Mientras que en el PAN sólo confiaron 202 mil 634 personas, 55.7 por ciento menos sufragios que hace tres años. Aunque aclaro que el análisis se hace comparando los votos recibidos específicamente al partido hace tres años, y no los que también pudieron haber recibido vía sus partidos aliados de entonces.

El salto más importante lo dio Morena a nivel estatal, pese a que quizá hubiera cambiado esas cuatro presidencias municipales más que ganó, por Saltillo o Torreón.

La realidad es que el PRI sigue ganando en términos generales con sus votos base. En números concretos aumentó 73 mil 525 votos de una elección a otra. ¿De dónde se originaron esos votos? Más de la mitad llegaron de Torreón. No de Saltillo. Lo que es interesante analizar.

En Saltillo, el candidato priista y ya alcalde electo, José María Fraustro Siller, obtuvo 160 mil 137 votos, apenas 969 votos más que los que obtuvo Manolo Jiménez hace tres años (contando sólo los votos al PRI y no de los partidos que fueron en alianza en 2018). La candidata Teresa Romo, del PAN, tuvo 46 mil 133 votos menos en comparación con los que obtuvo el partido tres años atrás. ¿A dónde se fueron esos votos? A Morena, no al PRI. El candidato Armando Guadiana, de Morena, obtuvo 115 mil 191 votos, 43 mil 48 sufragios más que los que obtuvo el partido hace tres años.

Es evidente la estructura priista en Saltillo. Y los votos perdidos del PAN los acaparó Morena. Las cifras son claras.

En Torreón fue un poco diferente. El PAN obtuvo 87 mil 762 votos menos que la elección de hace tres años, cuando ganó Jorge Zermeño. ¿A dónde fueron a parar esos votos? Una parte al PRI y otra a Morena. El candidato y ya alcalde electo, Román Alberto Cepeda, obtuvo 131 mil 511 votos, 44 mil 081 más que los que obtuvo su partido hace tres años. Mientras que el candidato de Morena, Luis Fernando Salazar, obtuvo 100 mil 398 votos, 34 mil 762 más que en la elección anterior.

Entre los candidatos del PRI y Morena ganaron 78 mil 843 de los 87 mil 762 que perdió el PAN: 50 por ciento acaparó el PRI y 40 por ciento Morena.

¿Cómo se entiende esto? Una explicación, quizá la de mayor peso, es que en Torreón hubo el llamado “voto útil”, donde la gente votó por el PRI como el ente capaz de derrotar a Morena. En Saltillo ganó con los votos de quienes siempre votan por el partido.

AL TIRO

La composición del mapa partidista en Coahuila es claro: el bipartidismo ahora es entre PRI y Morena. El PAN ha sido relegado en gran parte de la entidad y así lo ha entendido Armando Guadiana, quien a últimas fechas convocó a un bloque opositor para 2023, en la elección para gobernador. Es claro que si ese bloque se hubiera dado hace tres años, el gobernador de Coahuila hoy sería otra persona.

Entendiendo que ese bloque buscaría arrebatarle al PRI la gubernatura, requeriría de una alianza Morena y PAN, que con las cifras de esta elección, si juntaran sus votos, apenas tendría 19 mil votos más. Sin embargo, sabemos que una alianza Morena y PAN jamás, ni en un mundo al revés, se presentará. ¿Qué quiere decir esto? Que el camino parece planito, planito.