Saltillo: 444 años de historia, con visión hacia el futuro

Politicón
/ 26 julio 2021

Mejorar en cualquier rubro no debiera depender sólo de las autoridades, sino también de habitantes que asuman un rol más protagónico en construir ciudadanía

Sin lugar a dudas, un aniversario es motivo per se para festejar, ya que nos permite destacar lo que se ha hecho hasta el momento, lo que ha cambiado –para bien o para mal– en los últimos 365 días, pero también nos invita a reflexionar sobre el porvenir.

Cuando se trata de una ciudad, un aniversario más nos permite otear hacia el futuro y analizar lo que los habitantes de hoy hemos hecho para honrar el legado recibido y también lo que hemos aportado para hacer una mejor comunidad.

Saltillo llegó ayer a sus 444 años en medio de celebraciones y muestras de orgullo de parte de su población.

A través de redes sociales y la conversación pública se pudo percibir que el saltillense sigue haciendo patente su orgullo por ser, ya sea de nacencia o por adopción, de esta ciudad.

Motivos existen para sentir esa identificación con la localidad: ser el hogar de miles de familias que han encontrado oportunidades para desarrollarse, sus costumbres, sus tradiciones, sus personajes emblemáticos, sus sitios históricos, su gastronomía, su historia.

En la cultura norestense de México, estos elementos se arraigan de mayor manera en la población, y Saltillo es muestra de ello.

Sin embargo, ante un escenario tan complicado que vivimos no sólo en la ciudad, sino en el mundo, por los embates de la pandemia, la localidad mantiene retos propios de la emergencia sanitaria, así como de otros rubros que han tenido que ser relegados en el último año de combate al COVID-19.

Si quisiéramos visualizar lo que será Saltillo en un corto plazo, como será julio de 2022 cuando la ciudad cumpla sus 445 años, no habría quien deseara que siguiera la pandemia.

Todos hemos tenido que cambiar, por más mínimo que sea, algo en nuestras vidas. Lo que la inmensa mayoría quisiera es que la pandemia cese y nos regrese a una realidad lo más cercana posible a lo que teníamos antes de que arreciara esta enfermedad. 

Pero también hay otros temas que nos gustaría que mejoraran. La situación económica que se vio afectada por las medidas que se tuvieron que implementar ante el COVID-19. Que la ciudad siga recibiendo a una mayor velocidad nuevas inversiones y con ello la generación de más y mejores empleos, lo que representa un mayor bienestar para sus habitantes.

Además de atender problemáticas que han marcado a la sociedad. Tal es el caso de los problemas de salud mental que han generado que se registre un alto número de suicidios, el cual no tiene precedentes al menos en el pasado reciente.

También se encuentra el anhelo de tener una ciudad más inclusiva. En estas páginas de VANGUARDIA hemos dado cuenta que el desarrollo urbano de la localidad ha privilegiado durante décadas al automóvil, dejando de lado otros medios de transporte verdaderamente sustentables, como son las bicicletas o incluso el propio peatón.

Estos son sólo algunos rubros que requieren apuntalar. Pero, como se ha insistido en otras ocasiones, mejorar en cualquier ámbito no debiera depender sólo de las autoridades, sino también de habitantes que asuman un rol más protagónico en construir ciudadanía. Una ciudadanía que plantee propuestas, pero que también exija y sea un fiscalizador de lo que pasa en la localidad.

Así, cada año podremos celebrar no sólo un número más que nos haga sentir orgullo, sino también que vamos construyendo una mejor ciudad que la que ya tenemos.