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Vacuna compartida

Politicón
/ 19 enero 2021

Necesitamos muchas. Pero nos mandarán menos para que naciones más débiles puedan empezar su vacunación.

Es reconocer la hipoteca social que tiene toda propiedad. Destruir el binomio de opulencia e indigencia. Aplicar a la distribución mundial el mismo patrón de igualdad y simultaneidad que ya se aplica en el ámbito nacional.

No suficiencia acá y carencia allá. Defender la salud es derecho universal sin excepciones. Su atención oportuna y ordenada no ha de alterarse por precipitaciones que busquen el privilegio del acceso anticipado, pretextando títulos o prepotencia económica. La razón señala a los más vulnerables para recibirla antes que los demás. Y después el turno en la fila respetado es lo que logra el resultado mejor.

MIGRACIÓN SELECTIVA

Mientras no llegue el plan bien trazado de una migración humanizada por reglamentaciones inteligentes y equilibradas, las fronteras se van volviendo más impenetrables. No podrá una migración ilegal, indocumentada, violenta o escamoteada avanzar hasta muros infranqueables del norte.

El perfil del migrante se irá precisando en todos sus detalles indispensables para evitar crimen, contagio o vagancia. La caravana hondureña, en buen porcentaje, está volviendo a su tierra al ver la obstrucción y el rechazo.

Después de las deportaciones de los últimos presidentes de la Unión de Estados del norte, se espera -en este período de gobierno- aterrizar en soluciones concretas y benéficas para todos.

DECEPCIONES EN CHOQUE

De acá se esperaba profesionalismo y solidez y decepcionó la inconsistencia de las acusaciones que no aportaron evidencia. De allá hubo decepción porque supusieron que su cimiento de arena podría soportar una continuidad hasta llegar a sentencia.

No significa distanciamiento definitivo o permanente sino solo llamar a las realidades por su nombre y reconocer que no se siguieron cauces de eficiencia y aseo diplomático cumplidor de tratados y de acuerdos.

No toleran las soberanías en vecindad cualquier omisión o comisión que las moleste o las lastime.

FIESTAS PRO-PANDÉMICAS

Quedan salpicadas en todos los rumbos. Y son el origen de las alzas estadísticas en las cifra de contagio y de mortalidad.

No es fácil a muchos grupos humanos la renuncia necesaria al jolgorio, a la parranda, a la bebida con danza y algarabía de proximidad. Dejar pasar aniversarios sin comilona y pachanga parece un pecado contra la cultura popular. Y entonces cara descubierta, fuera Susanita distancia y actuar como si no hubiera riesgos. Siguen después los días en que cada uno se va mostrando el peor.

Casi se llega a la fuerza pero ha bastado la presión de la guardia para despachar a la gente a su casa.

FONDAS DE BANQUETA

En semáforo rojo y naranja, los estados están optando por abrir las amplias sombrillas policromaras sobre la mesa de cuatro comensales e instalar, hasta antes del anochecer, sus fondas de banqueta ante las puertas de restaurantes.

Son rincones que parecen parisinos, con limpios bocados y encuentros a la intemperie. Cocineros y meseros rompen así su insoportable confinamiento.

PANDEMIA DE AMOR UNIVERSAL

Y globalización de la solidaridad “La globalización de la indiferencia seguirá amenazando y tentando nuestro caminar...

Ojalá nos encuentre con los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad.

No tengamos miedo a vivir la alternativa de la civilización del amor, que es una civilización de la esperanza: contra la angustia y el miedo, la tristeza y el desaliento, la pasividad y el cansancio.

La civilización del amor se construye cotidianamente, ininterrumpidamente.

Supone el esfuerzo comprometido de todos. Supone, por eso, una comprometida comunidad de hermanos (Papa Francisco: “Un plan para resucitar”).

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