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Sucesión II

Opinión
/ 23 enero 2022

Segunda de dos partes

Retomemos la pregunta que dejamos abierta en la entrega anterior: ¿hay un TUCOM que buscaría impedir el encumbramiento de Manolo Jiménez? Y, en todo caso, ¿quiénes lo integrarían?

José María “Chema” Fraustro, alcalde de Saltillo, es un político experimentado que venció con cierta facilidad a la cara más conocida de Morena en Coahuila. Con una gélida relación con Manolo Jiménez, apuesta al error para capitalizar a su favor un hipotético cambio de rumbo que no ocurrirá.

Cercano a los grupos de poder económico a los que gusta agradar, su estilo personal de dejar hacer y dejar pasar problemas que el tiempo resuelve -o que el tiempo resolverá- podría ser insuficiente para conservar el capital político que representa Saltillo en la sucesión.

Román Alberto Cepeda, contra muchos pronósticos, recuperó Torreón para el PRI derrotando al PAN y Morena. Fue diputado local, funcionario federal y estatal, es un hombre seguro de sí mismo que vive tanto de su astucia como de su coraje. Es disciplinado, pero está corriendo el riesgo de Ulises en la Odisea, pues su curiosidad electoral lo puede impulsar a escuchar el canto de las sirenas. Hoy está amarrado al mástil de su barco, pero las correas le parecen insoportables.

Jericó Abramo, exalcalde de Saltillo y tres veces diputado federal, tiene un innegable magnetismo electoral que se expresó en la elección federal del 2021 en la que fue el candidato con el mayor número de votos. Impulsivo y de rasgos autoritarios, hoy acusa de exclusión a la misma “cúpula” que le permitió escalar altas posiciones en la vida pública. Mantiene un distanciamiento histórico con Manolo Jiménez y el rompimiento asoma. Sin un grupo político que lo acompañe, lanzar frases crípticas o amagar, no serán suficientes para él. En el PRI sus opciones parecen haber terminado. Algunos lo desestiman y creen tenerle tomada la medida; su ruptura es tardía y no afectará, dicen.

La senadora Verónica Martínez tiene escasas posibilidades, pero es la opción viable en caso de que la regla sobre cuotas de género obligue al PRI a una candidatura femenina en Coahuila. Su ventaja sobre el resto del sector femenino tricolor reside en que forma parte del grupo Torreón.

Todos ellos tienen intereses coincidentes, vínculos estrechos y públicos como los de Chema y Verónica Martínez, o Román Alberto impulsado por cercanos a Riquelme y por el exgobernador Enrique Martínez, que juega en tres pistas: Manolo, Chema y Román Alberto. La casa siempre gana.

Mientras tanto, Riquelme opera en forma quirúrgica intentando evitar rupturas. Para lograrlo, prepara la llegada de Eduardo Olmos, político talentoso y conciliador, al PRI Coahuila. Olmos intentará mediar entre el ímpetu de Manolo, la desconfianza del grupo Torreón, la presión de las numerosas facciones del PRI y los grupos de interés.

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Sucesión I

La sombra del caudillo

Martín Luis Guzmán narró en la “Sombra del Caudillo”, una imagen poética del caudillismo que se expandía en las sombras del sistema político mexicano. Hace apenas 3 años, Morena no gobernaba un solo estado. Hoy es la primera fuerza nacional. El año pasado ganó 11 de 15 gubernaturas y hoy gobierna en la Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Baja California, Baja California Sur, Morelos, Tabasco, Campeche, Colima, Michoacán, Nayarit, Guerrero, Sonora, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas. Este año se renovarán las gubernaturas en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Oaxaca y Tamaulipas y en este momento, en las encuestas, solo Aguascalientes sería para el PAN.

Luego de estos comicios el PRI solo gobernará en Estado de México y Coahuila. Edomex parece ya decidido para Morena y solo en Coahuila lleva ventaja el tricolor. No pocas voces locales dan por descontado el triunfo priista aquí, al amparo de un argumento que raya en la inocencia: “al Presidente no le interesa Coahuila”.

Tlaxcala y Colima son el ejemplo de que AMLO quiere todo y para ello echa mano de todo, como las presuntas amenazas -convertidas en invitaciones para sumarse al gobierno federal- que habrían llevado a los exgobernadores priistas de Sinaloa, Sonora y Campeche, Quirino Ordaz, Claudia Pavlovich y Miguel Aysa, a cesar el apoyo a los candidatos de su partido en las elecciones de 2021, con el resultado conocido: Morena repuntó y se impuso.

En Coahuila existe una extraña coincidencia de la ciudadanía en otorgar una alta aprobación al trabajo del presidente y del gobernador, la cual ronda el 70 por ciento. Eso da una oportunidad a Morena que, a pesar de su desorganización y reyertas internas, disponen de fuerza real. En las elecciones municipales del 2021, el PRI obtuvo 531 mil votos y Morena, sin mucha estridencia, 406 mil.

Armando Guadiana, Luis Fernando Salazar, Tania Flores, Evaristo Lenin Pérez, Reyes Flores y Javier Guerrero, aparecen con mayor o menor fuerza en los ejercicios demoscópicos.

La sorpresa sería Ricardo Mejía, subsecretario de Seguridad Pública federal quien, aunque desarraigado de Coahuila, la historia de Morena demuestra que pueden ser competitivos con quien sea. En una jugada que acerca a Riquelme al jaque mate electoral, aplica las mismas tácticas de AMLO y desactiva a Claudio Bres al hacerlo secretario de Economía.

Algo huele a podrido en Dinamarca

En Hamlet, de Shakespeare, la traición está a la mano. Sabiendo que es un hombre muerto y dándose cuenta, por fin, del destino que le deparan las estrellas, Hamlet ataca a Claudio con la venganza que ha residido en su corazón todo el tiempo.

Creer en la palabra de Rubén Moreira y Alejandro Moreno, dueños de los despojos del PRI, es un acto de fe. Desde que lo controlan no han hecho más que perder, para ellos ganar. Se alían con el PAN traicionando al PRI... y al PAN.

Con expedientes judiciales abiertos, ganan tiempo y fuero para extinguir procesos y procedimientos. Amagan y agradan al presidente, pero su sumisión es total. De la dirigencia del PRI se irán cuando les plazca, pues han modificado estatutos para controlarlo, incluidos los procesos de sucesión en los estados.

Rubén y Miguel Riquelme tienen una relación aceptable. La candidatura de Manolo está firme, pero si acaso el futuro jurídico del real propietario del PRI fuera puesto en riesgo, si recibiera una oferta que no pudiera rechazar, no dudaría en jugar en contra.

El estado de Hidalgo es el ejemplo de que la traición es la marca de la casa. De eso da cuenta Omar Fayad, gobernador a quien atropellaron en la selección de candidato. Resta esperar si Riquelme lo permitirá en Coahuila.

La sucesión está en marcha.

@marcosduranf

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