Redacción
Durante la edición 45 de la Semana de la Moda Internacional de Madrid, 35 diseñadores mostraron sus propuestas. El volumen, la elegancia, la sofisticación, la peletería y la feminidad fueron algunos de los elementos clave durante la Pasarela Cibeles.
A pesar de la gran expectativa sobre el número de modelos que en esta edición no podrían desfilar debido a su peso -modalidad que se originó durante la edición anterior y que sirvió de ejemplo para otras pasarelas internacionales-, el resultado no fue tan drástico y sólo cinco de las 69 fueron rechazadas.

Abrió en alto con la diseñadora Miriam Ocariz, quien mostró un juego de geometrías y proporción en el manejo del volumen. Carmen March, inspirada en las mujeres de los retratos de los grandes pintores españoles, reflejó la influencia con un toque de modernidad.

María Lafuente jugó con un romanticismo bohemio y con pieles naturales, las cuales aplicó de igual manera en bordes de abrigos que en pantalones de vestir, minivestidos con capucha y estolas.

Duyos, por su parte, se inspiró en estilos de mujeres representativas de la historia y con cierto eclecticismo los plasmó en texturas combinadas y estampados naturales.

La colección de Miguel Palacio y sus cuellos y delantales con contornos de flores hicieron de su pasarela una de las más coherentes. Victor & Lucchino usaron la piel como manifestación romántica.

Como siempre, Agatha Ruiz de la Prada iluminó toda la semana con su dosis de brillantez y exaltó detalles de flores, estrellas y elementos musicales como expresión.

Una de las tendencias más comunes en Madrid fue el uso de telas tipo tartán (cuadros escoceses) como en el desfile de Javier Larrainzar, quien además, tomó el espíritu de la campiña inglesa con botas ecuestres y cuadros en casi toda su colección.

Creatividad en Londres

Ideas y mucha imaginación definieron las pasarelas londinenses con más de 40 propuestas internacionales.

El majestuoso Museo de Historia Natural de Londres fue el escenario principal de la edición otoño-invierno 2008 del London Fashion Week.

A pesar del frío y la implacable lluvia, la expectación por los grandes nombres como Giles Deacon y Marc Jacobs, la polémica colección de Christopher Kane, y los consagrados como Paul Smith, Gharani Strok, Aquascutum o Basso & Brooke, hicieron de estos días una verdadera celebración a la moda.

El estilo masculino fue una tendencia que marcó pauta. Paul Smith lleva ya varios años haciéndolo. Sus colecciones son una mezcla de trajes sastre, estampados y glamour maduro pero relajado. Se vieron chalecos, sombreros, sacos, largos cardigans y gabardinas que parecían sacados del guardarropa de un hombre, todo en tonos neutros, además de algunas interesantes propuestas en colores fosforescentes.

Giles Deacon fue el representante de la alta costura con sus impresionantes diseños: plumas, volumen, vestidos capitonados, todo muy de acuerdo con su característico estilo. Propuso bufandas tejidas de gran tamaño que pasaban del cuello a ser blusas o hasta vestidos completos.

Marc by Marc Jacobs fue una colección donde se combinó lo mejor del estilo urbano neoyorquino con el londinense. El cardigan, el básico británico, fue uno de los participantes más importantes. Los sombreritos de piel rusos, las boinas estilo francés y las botas enormes y poco femeninas no defraudaron a los seguidores de este diseñador.

La Fashion Week en México

A lo largo de los tres días de la edición 17 de este evento, pudieron verse 21 diferentes pasarelas y la exhibición de ocho accesoristas.

Las colecciones presentadas fueron muy variadas aunque los conceptos que se manejaron eran muy diferentes. A pesar de ello se notó una evolución favorable en la industria del diseño mexicano, así como un notable apoyo a los jóvenes diseñadores emergentes que tuvieron un espacio en el cual exponer su destreza y creatividad, con el desfile Fashion Forward.

Entre las propuestas más sobresalientes estuvo la de Trista (Giovanni Estrada y José Alfredo Silva) que presentaron una colección toda en negro con materiales innovadores como el algodón orgánico.

Sus estilizadas siluetas fueron a veces excéntricas y atrevidas, acompañadas de accesorios tan originales como una maceta con flores o canastas de manzanas.