José de J. Guadarama/Excélsior
Los ingenieros José Luis Peralta y Gerardo González Abarca, funcionario y ex funcionario, respectivamente, de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), coincidieron que "es muy sencillo" realizar un espionaje telefónico a un celular o línea fija.
México, D.F. ¿Puede usted imaginar qué tan fácil es que una tercera persona fisgone en sus conversaciones telefónicas? ¿Sabía usted que la vibración en los vidrios de sus ventanas hablan, y que lo que se dice dentro de su oficina o casa puede ser detectado por equipos que, desde cierta distancia, traducen la conversación?

Si usted no lo sabía, es un hecho que personajes de la política y el servicio público mexicano ya lo toman en cuenta.

Los ingenieros José Luis Peralta y Gerardo González Abarca, funcionario y ex funcionario, respectivamente, de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), coincidieron que "es muy sencillo" realizar un espionaje telefónico a un celular o línea fija.

Personajes como Luis Téllez, secretario de Comunicaciones y Transportes; el ex canciller Jorge Castañeda; la profesora, Elba Esther Godillo; el legislador y ex secretario de Comunicaciones Transportes, Emilio Gamboa, saben que fue sencillo y que hay "pájaros en los alambres".

Pero incluso aun sin necesidad de espionaje, también personajes como el ex presidente de México Vicente Fox saben que no se puede ser tan cándido cuando se tratan asuntos de alto nivel, como hacer una seudo invitación a un mandatario. "Comes y te vas", dijo a Fidel Castro, quien en el momento que consideró oportuno reveló la grabación de esa conversación.

El pasado lunes 16 de febrero la SCT interpuso, a nombre del titular de la dependencia, una denuncia de hechos por "la indebida intervención y divulgación de ciertas comunicaciones telefónicas en las que está presente Luis Téllez".

Gerardo González Abarca, especialista en telecomunicaciones, dijo que en el mercado existen escáner que son muy costos, entre 100 mil y 200 mil dólares, que permiten realizar la intervención de llamadas telefónicas que se realizan mediante teléfonos celulares.

Por el alto precio son adquiridos por individuos u organizaciones para realizar actividades muy específicas.

Explicó que el escaneo se puede realizar cerca de donde se usa el equipo celular, o bien cerca de la radiobase, pero que también se puede realizar un call trade desde la central de una empresa telefónica que ofrece los servicios a un determinado individuo, personaje u organización.

"La intervención se facilita aún más cuando se realiza entre líneas de una misma compañía telefónica", dijo González.

Peralta comentó que incluso en el "mercado negro" se pueden adquirir algunos sistemas y equipos que permiten escuchar las conversaciones que se realizan al interior de oficinas y casas, con sólo orientarlos hacia los vidrios de las ventanas.

En tal sentido dijo no conocer totalmente los aspectos jurídicos para saber si son legales o no, pero que es un hecho que todos aquellos equipos que usan el espectro radioeléctrico deben estar homologados.

Reconoció que las empresas que proliferan en México y que realizan sus ofertas mediante internet "no están reguladas".

Pero incluso en la red hay compañías que ofrecen "cursos de espionaje", y todo lo necesario para el que busca obtener conversaciones de manera ilícita.

Ambos expertos coincidieron que un espionaje mediante una línea fija lo puede realizar cualquier persona con algunos conocimientos técnicos de telecomunicaciones.

Entre funcionarios consultados por Excélsior se manifestó la creencia de que estas prácticas son comunes por organismos como el Cisen, sobre todo cuando se trata de cuidar la seguridad de funcionarios de alto nivel o del país.

Además de la denuncia de Téllez, en Puebla se recuerda el caso del gobernador Mario Marín, quien presentó un recurso de inconformidad en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por la intervención de sus líneas telefónicas durante la investigación del caso de la periodista Lidia Cacho.

En agosto de 2006, en Chiapas, el Instituto Estatal Electoral pidió a la PGR que investigara intervenciones telefónicas que revelaban supuestos apoyos financieros a un candidato del PRI a la gubernatura de esa entidad.

Otro escándalo sobre intervenciones telefónica se presentó a principios de 2008, cuando se hizo público que como parte de la lucha contra el crimen y el narcotráfico, por los tribunales circularon solicitudes de autorización para intervenir los teléfonos de funcionarios, empresarios, legisladores, casas de cambio y altos mandos de las organizaciones de seguridad del país.

De la misma forma, entre las hipótesis que se mencionaron sobre los hechos relacionados con la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, se destacaba la supuesta intervención telefónica en iglesias y parroquias.

En septiembre de 2003, el ex canciller Jorge Castañeda interpuso una denuncia de hechos contra quien resulte responsable, dado que se difundieron conversaciones que sostuvo con la entonces coordinadora del PRI en la Cámara de Diputados, Elba Esther Gordillo.

En septiembre de 2006, los involucrados en escándalos derivados de intervenciones telefónicas fueron el legislador priista Emilio Gamboa Patrón y Fidel Herrera, en sus conversaciones con Kamel Nacif, el empresario poblano acusado de pederastia.

En la memoria permanece el escándalo por la difusión de una conversación telefónica entre los hermanos Adriana y Raúl Salinas de Gortari, y en la que el segundo advertía: "Todo lo voy a aclarar, de dónde salieron los fondos, quién era el intermediario, para qué eran y dónde fueron. Porque creo que la sociedad merece una aclaración completa".

Casos abundan, pero hasta el momento nada se ha hecho por castigar ni al que hizo las declaraciones, ni al que las grabó de manera ilícita.

Lo mejor que se puede hacer, es cuidar lo que se dice, por cuál medio y a quién se dice, se aseguran en los pasillos de la política mexicana.

Otra más: invierta en bloqueadores de espionaje telefónico, que valen más de 25 mil pesos.