Islamabad.- La policía sospecha que talibanes paquistaníes apoyados por la red terrorista Al Qaeda fueron los autores del doble atentado suicida que provocó el martes 31 muertos y más de 60 heridos.
Las investigaciones se centran en miembros de las tribus pro-talibanes del nordoeste del país, junto a la frontera con Afganistán. Las principales sospechas recaen sobre sobre uno de estos jefes tribales, Baitulá Mehsud, explicó a la AFP el portavoz del ministerio del Interior, el general Javez Cheema.

Según el ejército paquistaní, este hombre, relacionado con Al Qaida, se refugia en el distrito de Waziristan del Sur, feudo de los talibanes afganos y lugar de refugio de muchos combatientes extranjeros de Al Qaida.

"Nadie ha reivindicado estos atentados, pero Mehsud está relacionado con numerosos ataques recientes del mismo tipo", aseguró Cheema.

Dos suicidas explosionaron el martes sendas bombas con sólo unos minutos de intervalo en Rawalpindi, en la periferia de la capital paquistaní. Esta populosa ciudad es también conocida por ser un baluarte del ejército. En ella está situada la residencia militar del presidente del país, el general Pervez Musharraf.

En el primer atentado murieron 17 funcionarios del ministerio de Defensa que viajaban en un autobús y en el segundo fallecieron ocho personas en un mercado.

También resultaron heridas otras 68 personas en ambos atentados. Seis de ellas murieron la pasada noche como consecuencia de las heridas.

Fuentes relacionadas con la investigación aseguraron a la AFP que los dos suicidas que atentaron el martes son los dos últimos miembros de un equipo de siete enviado a Islamabad por Mehsud.

Los otros cinco fueron arrestados antes de que atentaran en agosto pasado durante los actos de celebración del 60º aniversario de la independencia de Pakistán.

Mehsud también es sospechoso de ser uno de los instigadores del secuestro de 150 soldados paquistaníes desde hace cinco días en Waziristan del Sur, aunque las circunstancias que rodean este rocambolesco secuestro aún no han sido aclaradas.

Mientras los talibanes aseguran que tienen prisioneros a los soldados, el ejército niega el secuestro, asegurando que los soldados se extraviaron durante una fuerte tormenta y ahora se encuentran rodeados por varias tribus rivales.

Pakistán se enfrenta, desde el asalto a la Mezquita Roja, en el centro de Islamabad, los pasados 10 y 11 de julio, a una ola sin precedentes de atentados sangrientos contra, principalmente, militares y policías. Los principales líderes integristas juraron vengarse por el asalto a la mezquita.

Estados Unidos señaló recientemente que Al Qaida y sus aliados talibanes, derrocados del poder en Kabul a finales de 2001, reconstituyeron sus fuerzas en las zonas tribales paquistaníes fronterizas con Afganistán.

Esta afirmación constituye una acusación encubierta contra el régimen de Musharraf por no combatir el fenómeno con suficiente fuerza.