Foto: Tomada de Twitter
Carlos Díaz Reyes
El festival cerró su tercer año con un día repleto de artistas tanto regiomontanos como de talla internacional, consolidándose como uno de los grandes eventos del norte del país
Monterrey.- Fueron dos días sin parar, donde un artista tras otro iban invadiendo los escenarios, cambiándoles el ritmo a una multitud cada vez más grande que se alzaba delante de ellos, casi todos con un vaso de cerveza en la mano, dispuestos a dejarse llevar por la música. La recta final de la tercera edición del Pal Norte cumplió con creces lo prometido: un día de fiesta que demostró no solo la calidad del talento local, sino que presentó músicos de otras latitudes que trajeron su propio sabor a La Sultana del Norte, donde con géneros variados formaron un amplio menú musical a disposición de un público hambriento de diversión.

Luego de que Los Tigres del Norte cerraran el viernes por la noche, el sábado desde temprano las puertas del Parque Fundidora ya estaban abiertas, siendo la primera vez que el evento tuvo tanto que ofrecer que no se dio abasto con un solo día. El escenario Tecate Light, Indio y el Coca Cola Zero Club, comenzaron a dejar llegar a los más madrugadores, que se levantaron junto al Cerro de la Silla para ser recibidos por Daniela Spalla y Centavrvs, quienes dieron la bienvenida a una bomba que fue haciéndose cada vez más grande, hasta que estalló por la noche. Pero para eso todavía faltaba un rato, aunque eso no quiere decir que los primeros en llegar no tuvieran ganas de empezar a bailar.

Sus deseos fueron cumplidos gracias a María Daniela y su Sonido Lasser, quienes se presentaron a las 13:40 horas y con su electro pop de temas como Asesiné a mi Novio, Mentiras, Pobre Estúpida y Chicle de Menta, convirtieron la extensión de pasto en una pista de baile que parecía salida de finales de los 80. Momentos después fue el rock el que se apoderó del Fundidora, con la presencia de Reyno y los españoles Vetusta Morla, quienes con un sonido único y experimental, dieron pauta a letras cuyas melodías hipnotizaron a su público, quienes disfrutaban de pie bailando o contemplando sentados, relajados por el sol y el aire fresco que se combinaron a la perfección ese día.

Talento regio

La primera parte roquera continuó con DLD, quienes prendieron con Arsénico, Dixie y Mi Vida, tomada del más reciente tributo a José José. Pero las guitarras estridentes y los saltos y gritos del público fueron de momento acallados por una dulce voz. Era Ely Guerra llamando a la tierra que la vio nacer con suaves melodías como Quiéreme Mucho y Tengo Frío, con las cuales invitó al público a jotear un rato, dando un espacio al romance y las canciones tranquilas, pero sobre todo a una voz que invitaba a todos a mecerse como el viento y a dejarse llevar por una paz que se extendió por todo el lugar. Más Bonita, Te Amo, I Love You, Por Qué Tendría que Llorar por Ti y Mi Playa fluyeron hasta concluir en Ojos Claros, Labios Rosas, que desembocó en una ovación del público y un adiós de la cantante.

Los regios siguieron haciéndose notar con la presencia de Jumbo quienes dejaron caer algunos de sus grandes éxitos como En Repetición, Siento Que y Cada Vez que me Voy, dando al púbico su espacio para que cantaran lo que ya se consideran himnos del rock nacional. Ahí sobre el escenario el vocalista dio un mensaje de paz, dijo que sí creía que las cosas en el país podían cambiar y pidió alzaran la mano quienes lo apoyaran en su lucha, donde la música fue su mejor arma con Fotografía y Monotransistor.

Pero antes de cerrar, presentaron una sorpresa: era Pato Machete al ritmo de lo que parecía el tema Lazaretto de Jack White. Pero la letra no era esa, se trataba de Andamos Armados de Control Machete, que bajo este nuevo ritmo llenó el lugar de nostalgia y otro clásico regio más.

Que empiece la fiesta

Fue entonces que la fiesta viajó hasta otras latitudes, llegando desde Venezuela hasta la tierra del cabrito con Los Amigos Invisibles. Como si fuera una sola canción continua y no estuviera cada una separada, la banda interpretó los temas uno tras otro sin parar: Corazón Tatú, Yo No Sé y el muy cantado Mentiras. Pero así como los músicos no paraban, el público tampoco dejó de bailar, ante percusiones y un bajo preciso y alegre que convirtió el lugar en un carnaval colorido. Se escucharon Viviré Para Ti y el popular Ponerte en Cuatro, para dar paso a su propia versión del Gangnam Style con la que se despidieron.

Monterrey volvió a apoderarse del escenario con Plastilina Mosh, quienes volvieron de lo que parecía una eternidad de ausencia. Alejandro Rosso y Jonás González presentaron una llamativa estructura sobre el escenario, desde donde combinaron sus letras irreverentes con su característico sonido. Lamentablemente, el audio no parecía estar al nivel con que los músicos interpretaban en un principio, algún instrumento sonaba más que otro, la voz de Jonás no se dejaba oír bien y temas como Castígame no tuvieron el impacto deseado. Poco a poco temas como Millionaire, Monster Truck y Afroman fueron mejorando, comenzando a arreglarlos problemas de audio para poder seguir la fiesta acompañados de Niña Dioz, una rapera que cantó con los músicos en temas como Niño Bomba. Su presentación cerró con Mr. P. Mosh y Peligroso Pop, ante un público eufórico.

Para esas horas el Parque Fundidora estaba repleto. Quienes salieron en busca de una cerveza, de algo que comer o fueron a meterse al Coca Cola Zero Club, que también presentó su propio menú musical, ya no pudieron regresar muy adelante en los escenarios principales, pues la multitud era tal, que era casi imposible avanzar. Pero eso no le quitó los ánimos a nadie y desde donde podían escucharon a La Ley, chilenos que apenas volvieron a reunirse, tras varios años de separación, y que pusieron a cantar con los temas que los volvieron famosos como Cielo Market, Día Cero, Fuera de Mí, Aquí, Doble Opuesto y Tejedores de Ilusión. Por supuesto que también tocaron El Duelo, pero, a pesar de lo que algunos pudieron pensar, el vocalista Beto Cuevas no estuvo acompañado de Ely Guerra como en su famoso Unplugged.

Pausas y sorpresas

Para algunos un momento para ir a comprar algo de beber o cenar, fue la presencia de Juanes, quien para muchos de los presentes desentonaba con el resto del cartel, por lo que les sirvió como un intermedio antes de seguir la fiesta. El colombiano dejó escuchar temas como Nada Valgo sin tu Amor, A Dios le Pido, La Paga y la famosa Camisa Negra, que fue cantada tanto por los que se encontraban frente al escenario, como quienes la escucharon por casualidad al pasar por ahí. El colombiano presentó melodías pop, para dejar en claro que el festival tenía un poco de sabor para todos los gustos.

Pero si de temas pegajosos se habla, estos llegaron de la mano de Foster the People, quienes aparecieron sobre el escenario con las caras pintadas como calaveras o catrinas, para interpretar Dont Stop, Houdini, Coming of Age y el famoso Pumped up Kicks, que pusieron a todos a cantar. Entonces, cuando el público comenzaba a sentir cerca la presencia de Molotov, la siguiente banda, un escenario ubicado en medio de los dos principales presentó una sorpresa repentina. Era el rapero Vanilla Ice, quien llegó con todo y su Ice Ice Baby, tomando desprevenidos al público que no tardó en agarrarle ritmo a sus canciones, donde también se incluyó el tema de la película de las Tortugas Ninja de 1990, conocido como Ninja Rap.

Entre groserías y La Bamba

Pero si la multitud era impedimento para bailar al ritmo de Vanilla Ice, no lo fue para saltar cuando Molotov se apoderó del escenario Indio, sobre el cual dejaron escuchar tanto clásicos, como temas de su nuevo disco Agua Maldita. Precisamente Oleré y Oleré y Oleré el UHU, fue el que abrió su presentación, mientras iban colándose otros como Chinga tu Madre, Puto y Mátate Teté, de su primera producción, que con sus letras groseras y que no le piden perdón a nadie, pusieron a todos a cantar.

Pero, claro, nadie cantó tanto como cuando se escuchó Gimme tha Power, que no dio tregua al público pues al terminar le siguió Frijolero y el coro se extendió hasta la punta de los cerros. En este momento, la noche se coronó con fuegos artificiales y el corrido de Monterrey, que, como el día anterior, hizo sentir a todos orgullosos de ser del mero san luisito.

La recta final comenzó con la presencia de Snoop Dogg, que entre hojas de mariguana y colores de la cultura rastafari, puso el toque hip-hop que tanto habían esperado algunos. La presentación del rapero fue una amalgama de temas tanto propios, como en los que ha colaborado, ayudado, por supuesto, de las palmas y voces del público que no se detuvieron con el oe oe oe oe, Snoop Dogg, Snoop Dogg. Canciones propias fueron Drop it Like Its Hot, Snoopafella y Ups and Downs, pero más fueron aquellas en las que Snoop Dogg ha participado como colaborador, al lado de leyendas como Dr. Dre y Tupac como Nuthin but a G Thang, Gangsta Party y Next Episode, hasta otras como P.I.M.P., I Wanna Fuck You y Wild and Free.

Pero el rapero no se detuvo ahí y en su repertorio también incluyó fragmentos de I Love Rock and Roll y hasta La Bamba, que acompañaba con gritos de ¡viva la México! Y así, con las manos en el aire y los ánimos todavía despiertos, la fiesta siguió con los canadienses de Chromeo, quienes llegaron a presentar un DJ set que no dejó que los que ya tenían ganas de irse a dormir se metieran a la cama, y los puso a todos a saltar y bailar con música electrónica. Al ritmo de sus beats el Pal Norte 2014 comenzó a decir adiós, dejando que la multitud se fuera despidiendo con un sabor que no era de cabrito, pero sí de mucha cerveza, mucha música y mucho norte.

El dato

Fue la primera vez que el Pal Norte se extendió por dos días.
La segunda jornada contó con la presencia de artistas internacionales como Snoop Dogg y Foster the People.
Juanes fue el agregado pop de la tarde.
Ely Guerra sorprendió a todos con su voz y melodías tranquilas.
Los Amigos Invisibles pusieron a bailar con una presentación casi sin pausas.
Plastilina Mosh tuvo algunos problemas de audio, que fueron sorteados poco a poco.
Molotov puso a cantar con Frijolero y Gimme tha Power.
El rapero Vanilla Ice fue la sorpresa de la noche
Como el primer día, se escuchó el corrido de Monterrey con fuegos artificiales.
Chromeo cerró la noche con un set de música electrónica.