Washington, EU.- La pena de muerte ha entrado en una virtual moratoria este año en todo Estados Unidos tras la decisión del Tribunal Supremo de suspender la ejecución del asesino de un hispano en Florida.
Pero, según los expertos, esa suspensión no significa que el país se acerque a una abolición del castigo cuya, hasta ahora, incesante aplicación ha sido criticada por organismos de defensa de los derechos humanos, nacionales e internacionales.

El Supremo de Estados Unidos suspendió el jueves la ejecución de Mark Dean Schwab condenado a la pena de muerte por violar y asesinar en 1991 al niño hispano de once años Junny Ríos Martínez.

Fue la última de una cadena de suspensiones del castigo que se inició hace dos meses cuando el Supremo accedió a revisar el caso de dos condenados a la pena capital en Kentucky, quienes alegan que el método de inyección letal viola la Constitución.

"La solicitud de aplazar la ejecución de la sentencia es otorgada y pendiente de la disposición de revisión. Si la misma es denegada, esta orden de aplazamiento será automáticamente anulada", anunció el máximo tribunal.

A esa decisión se sumaron otros ocho aplazamientos, lo que deja solamente una ejecución pendiente este año, en el estado de Alabama, que también será postergada, según expertos en el castigo.

Además, significó que, con 41 ejecuciones, 2007 se convirtió en el año más piadoso para los condenados a muerte desde 1976.

"Pero esta es sólo una pausa. No creemos que la pena de muerte esté cerca de su fin", señaló en una entrevista con EFE, Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (CIPM).

Dieter pronosticó que una vez que el Supremo se pronuncie sobre esos dos casos, las ejecuciones se reanudarán en los 38 estados de los 50 que la aplican.

"Una vez que se cumplan las exigencias del Supremo respecto a la inyección letal y se atiendan las quejas por la supuesta crueldad del método, las ejecuciones seguirán su curso, tal vez, con mayor frecuencia", dijo Dieter.

El director de CIPM, un organismo que dice tener una posición independiente respecto al castigo, añadió que a excepción de Nebraska, donde aún rige la electrocución, la inyección letal es el único método vigente en Estados Unidos.

"Eso significa que no se podrá eliminar por cuanto supondría volver a la silla eléctrica, la cámara de gases o la horca, métodos aún más crueles", dijo.

No obstante, el director de CIPM pronosticó que es probable que estados como Nueva Jersey o Nueva York anuncien la abolición del castigo en los próximos meses sumándose así a otros como Illinois y Maryland donde existen moratorias indefinidas.

Esas decisiones de cada estado han sido tomadas como resultado de un coro de denuncias de que la pena de muerte se aplica de forma racista en mayor número a asesinos de raza negra y con mayor frecuencia en el sur del país.

También señalan que se han cometido errores en su aplicación y que muchos condenados han llegado al corredor de la muerte debido a que, por sus escasas posibilidades económicas, tuvieron que resignarse a tener una defensa incompetente.

El convencimiento de Dieter sobre la continuación del castigo en EU es una mala noticia para unos 3.455 condenados a muerte que esperan ejecución en los corredores de la muerte del país.

La pena de muerte fue restablecida por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1976 y desde ese año han sido ejecutados 1.999 asesinos, según cifras de CIPM.

La decisión del Supremo fue aprobada en esa ocasión por más del 80 por ciento de la población estadounidense.

Según las últimas encuestas, ese apoyo ha bajado a cerca de un 60 por ciento, pero esta cifra significa que todavía una mayoría de los estadounidenses está de acuerdo en la aplicación de la pena de muerte, según Dieter.

"Y ello significa que todavía estamos lejos de su derogación", agregó.