Los Perradistas desplegaron una manta: "Tengan su presupuesto". Figuras de Salinas, Calderón y Peña Nieto completaban la ilustración, y los tres con una mano en puño con el dedo medio erguido.<br>Foto: El Universal
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El diputado Agustín Guerrero amenazó con impedir la sesión del Presupuesto; 'se lo han repartido como un botín', dice el PT
Al amanecer, el Palacio Legislativo es uno de los lugares más fríos que se pueda imaginar. Y la mañana de este lunes de puente largo hay diputados "atorados" en las gélidas congeladoras de San Lázaro, porque no han podido votar en el pleno el Presupuesto para 2010.

Los parlamentarios han dado una intensa, prolongada y extenuante discusión en los últimos días, en que las bancadas han llevado a cabo varias reuniones internas, para escuchar reportes de sus negociadores y para llevar contrapropuestas.

A los "diputados económicos" el forcejeo los ha llevado a discusiones de madrugada y al resto a quedarse en la ciudad de México.

A la 1:30 horas, la pelea por los recursos iba a dejar su sentido figurado, cuando en la Comisión de Presupuesto priístas y panistas pretendían pasar a firma de los integrantes de ese órgano legislativo, el dictamen aprobatorio del gasto, sin dejar leerlo a diputados del PRD, PT y Convergencia.

Fue como pedir que los más respondones de la Cámara de Diputados firmaran a ciegas un cheque por 3.1 billones de pesos.

Por supuesto, esas tres fuerzas pidieron tiempo para leer el dictamen, pero la mayoría se opuso y les dijo que como ya conocían la negociación, no había problema si aprobaban el documento, y hubiera algo que rechazar, se podían realizar las correcciones a "los errores de dedo que hubiera".

Entró a la sala de trabajo una decena de perredistas que se pararon a las espaldas del presidente de la Comisión de Presupuesto, Luis Videgaray (PRI), de Roberto Gil (PAN) y de Vidal Llerenas (PRD). Y desplegaron una manta: "Tengan su presupuesto". Figuras de Salinas, Calderón y Peña Nieto completaban la ilustración, y los tres con una mano en puño con el dedo medio erguido.

Mario Di Costanzo (PT) preguntó a los que promovían votar, aprobar el dictamen: "¿Cuál es la prisa?" Y daba su propia evaluación de lo negociado en largos días, noches y madrugadas, "se han repartido el presupuesto como un botín".

Agustín Guerrero (PRD) soltó una larga intervención, en la que amenazó: "No vamos a permitir que se instale el pleno". Era una furia, pues hablaba en el momento más tenso de la madrugada, luego de que su compañero Avelino Méndez Rangel encaró el priista Oscar Levín a quien escuchó decir "que se callen y que se vayan".

El gesto bilioso de Guerrero se volvería ternura más tarde, cuando en el cuartel perredista le comentó a Francisco Hernández Juárez que cuando alegó en la Comisión de Presupuesto, recibió una llamada de su familia que lo veía en televisión: "Dile a mi abuelito que ya se siente".

Ante el fracaso de que el dictamen tuviera firma exprés, hubo cambio de rumbo y tras una hora de desgaste mutuo, fue concedido un lapso de hasta 30 minutos para dar lectura a los papeles de la negociación del Presupuesto, que se convirtieron en 70 minutos.

Y fue a las 04:10 horas, en que al fin arrancó la reunión para aprobar el dictamen en la comisión. Y a las quejas se sumaron los priístas de Jalisco, una bancada de 12 integrantes, que por voz de Esther Scherman externaron su inconformidad por lo que encontraron en los rubros de carreteras, salud, educación, desarrollo metropolitano y cultura.

Y pidieron una revisión de lo asentado en esos rubros, porque en el de cultura había presupuestos para proyectos desconocidos. La legisladora federal estuvo enérgica, en la escena insólita a esas alturas de la desvelada.

David Penchyna (PRI) ante el reporte de varias quejas dijo que el dictamen es un trabajo de buena fe, y si los hay son errores involuntarios.

A las 4:40, ya firmado el dictamen que aprueba el gasto para el próximo año, se abrió un compás de espera adicional, decía Luis Videgaray de tres horas, para que el pleno recibiera copia de los documentos y se procediera a la sesión de debate y votación.

Pero las horas corrieron y San Lázaro era la gran congeladora de siempre. A las 10:30 se reportó que la Junta de Coordinación Política citaba para entrar en materia a las cinco de la tarde.